Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Primera Crónica

2020, el año en que nos adaptamos. A la fuerza hay que acomodarse, amoldarse, ajustarse a otra cosa y, la palabra que detesto, reinventarse. En estos nueve meses sin salas abiertas, mi cuerpo olvidó la sensación de sentarse en una butaca de una sala de cine, que se apaguen las luces y compartir con otras personas la ceremonia de ver películas. Ahora me amoldo a ver films en otros formatos de pantallas. Y además queda relegada otra pasión, que es reflexionar sobre ellas, debatirlas, charlar con otros sobre las mismas. Ese acto queda postergado, regido por la individualidad o, en el mejor de los casos, intercambios telefónicos, por mensajes o redes sociales. El Festival de Mar del Plata se reinventó para esta ocasión y se hizo federal, virtual y gratuito. El paisaje de fondo, que siempre fue mar, esta vez es el que uno tenga a mano. No hay conversaciones, café de por medio, con alfajores o churros (dos ítems obligados de la gastronomía de La Feliz) que medien entre función y función, cuando se trata de ir de una película a otra. Tal vez, y en esto vuelvo a mis primeras palabras de esta introducción, esta modalidad adaptada no esté tan mal. Porque desde Ushuaia a La Quiaca, los cinéfilos, los curiosos, los especialistas en cine y los espectadores comunes, en 2.780.400 km² de Argentina, podemos disfrutar de algo, todos a la vez.

Crónica de los primeros días

En Competencia Internacional se vio Sophie Jones, una ópera prima de primas, una directora y la otra coguionista y protagonista. Y, además, ambas tienen casi el mismo nombre, Jessie Barr y Jessica Barr. Es éste un nuevo coming of age, creciente modalidad instalada ya como género cinematográfico consolidado. Como si la adolescencia no fuera de por sí una etapa difícil, a Sophie la encuentra con la muerte de su madre. Y así, el comienzo de la película la muestra abriendo una bolsa y llevándose a la boca las cenizas de ella. De ahí en más, experimenta todos los estados permitidos, autoamparándose en el trágico momento. Coquetea con estar a punto de tener sexo con todos los varones que se le crucen, se fotografía con su hermana con las flores del sepelio en la bañera, a la manera del cuadro Ofelia, de John Milliais, revisa del botiquín la medicación de su progenitora, huele la ropa del placard, Necesitará su proceso. El que le permita abrirse y contar qué le pasa con esa muerte, tan tan cercana. En ese camino, descubrirá también que algunos varones tienen sentimientos. Y en ese incómodo andar, también madurará.

En la Selección Oficial, fuera de Competencia, se presenta Vicenta, de Darío Doria. Cuenta una historia real: la de Vicenta Avendaño, una mujer analfabeta que limpia casas ajenas y un día descubre que su hija, de 19 años y con un fuerte retraso madurativo, está embarazada, producto de la violación por parte de un familiar. Este resonante episodio, llamado en su momento El caso LMR, del año 2006, estaba encuadrado dentro del aborto no punible. Pero la causa se empezó a complicar en una maraña judicial de desacuerdos entre asesores de menores, jueza de menores, director de hospital, la oposición de la iglesia y desacuerdos del comité de bioética entre otros palos en la rueda. El aborto, dilatado primero y después negado tuvo una resolución que derivó de la solidaridad. Con una arriesgada propuesta estética, Vicenta está narrada mediante muñecos de plastilina estáticos, situados en maquetas. El movimiento está dado con cambios de luces, distintos focos y movimientos de cámara. Todo con la voz en off de Liliana Herrero. El trabajo de la directora de arte Mariana Ardanaz es apabullante, sin distraer. Muy por el contrario, que los muñecos no estén animados, hace que sea más concentrada la información de lo que se cuenta. Austeridad y artesanía que aporta a un debate más vigente que nunca.

En la Sección Trayectorias, Selección oficial fuera de Competencia, se pudo ver Norma Aleandro, el vuelo de la mariposa. Un documental producido en España, dirigido por el colombiano Carlos Duarte Quin sobre la figura de la talentosa actriz, homenajeada en esta edición del Festival. Figura fundamental de la escena nacional, así como también de la televisión y del cine argentino, desde hace varias décadas, Aleandro es también escritora. Y Duarte Quin, además de recolectar testimonios de gente que trabajó con Norma, se basa en sus obras literarias Puentes lejanos, Mi Diario Secreto y Poemas y cuentos de Atenazor, para poner en imágenes en blanco y negro, esos textos, leídos por la actriz, pero representados por otras intérpretes. Y ahí es cuando el resultado se resiente. Da la sensación de querer escapar a toda costa del típico documental de cabezas parlantes. Y es que, después de todo no es tan malo asistir a los testimonios de su marido, su hijo y su nieto, así como también de quienes trabajaron con ella, tal es el caso de Claudio Tolcachir, Adriana Aizemberg, Ricardo Darin, Luis Puenzo, Lino Patalano, Helena Tritek, Alejandro Vanelli y Sebastián Borensztein, entre otros. Además de contar con icónicas escenas de La tregua, El hijo de la novia, Cama adentro y la película que le dio fama internacional, La historia oficial, con el momento en que anuncia el premio Oscar a la Mejor Película extranjera incluido. Un collage que repasa una vida intensa, y que gana cuando los testimonios de Aleandro sobre su profesión desmitifican el aura de monstruo sagrado en el que a veces se la quiso colocar.

La escuela del bosque, de Gonzalo Castro, es presentada en la Competencia Latinoamericana. María es una argentina de 35 años, separada, que vive con su hija de 6 años, la niña es catalana y ambas deben dejar la casa con jardín que alquilan en el barrio de Gracia. Esto no es un hecho menor, ni traumático, pero sí genera un cambio abrupto, ya que el alquiler era bastante beneficioso, porque ahí vivía anteriormente su padre, un dibujante de 80 años, que vive actualmente en las afueras de Barcelona. Este hecho sirve de disparador para algunas de las situaciones que resultan de la interacción de los personajes, entre los españoles y los argentinos. Más el pase de facturas de una hermana que está de visita y le reprocha a María haberle dejado todo el peso de sostener a su madre. De cotidianidad y desarraigo es la materia con la que del director de Resfriada construye esta película. Con naturalidad, pero también con algunos diálogos a los que se les nota mucho el efecto calculado.

También en la Competencia Latinoamérica se presenta Selva trágica, de Yulene Olaizola, realizadora mexicana, cuya ópera prima, Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo fue ganadora en el 10 BAFICI.  En la exuberancia de la selva situada en la frontera entre México y Belice, un país colonizado por Inglaterra, cuyo idioma es el inglés, se sitúa la acción en 1920. Agnes, una mujer hermosa, huye de su “dueño” y en ese escape es secuestrada por un grupo de chicleros. Hombres de distintas procedencias que explotan la savia del zapote, árboles que hacen sangrar por sus cicatrices. La selva en una Babel de idiomas, español, inglés y las lenguas indígenas. Al filo entre el registro documental, la aventura y la fantasía, en la que tiene un gran peso la leyenda de Xtabay, una divinidad maya que embruja a los hombres para matarlos. Codicia, dominación, lujuria y traición por partes desiguales en una metáfora, por momentos obvia, de empoderamiento femenino y de cómo la naturaleza se cobra su explotación.

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Quinta Crónica

Día 5: miércoles 25 de noviembre

Toia Bonino en La sangre en la boca regresa a la historia que fue fuente de Orione, su ópera prima. Si en ésta descubríamos la vida de Ale, un joven asesinado por el gatillo fácil de la policía, a quien Bonino conocía como vecina y amigos, ahora el foco está puesto en Leo el hermano mayor de Ale, también cercano a la directora, con quien años atrás tuvieron una relación amorosa. A partir de la voz en off de éste que cuenta su propia “historia criminal”, el documental nos acerca un mundo que siempre conocemos a través de la estigmatización y el estereotipo de los medios de comunicación. Bonino utiliza material de archivo familiar y de la televisión para ir adentrándonos en este retrato que suma el placer de robar explicitado junto a la risa del ladrón, los vínculos y el trato en la cárcel, los procedimientos de robos y asaltos explicados a cámara, el fin de obtener la venganza como resolución de ciertas situaciones, los conflictos familiares. No hay santificación del protagonista, hay una búsqueda evidente de mostrar las complejidades humanas, las contradicciones, los claroscuros. Esta película integra la Competencia Argentina.

En Adiós a la memoria, que forma parte de la Competencia Internacional, Nicolás Prividera realiza una película ensayo, tal como es su estilo donde consigue aunar lo íntimo, lo familiar y lo privado con lo colectivo, lo social y lo público. La historia y la Historia. Si en M bucea en la desaparición de su madre por la junta militar para darle forma a ese rompecabezas de imágenes que habitan su cabeza y en Tierra de los Padres en la formación de nuestro paìs, ahora en este film le toca el turno a su padre, quien aquejado por una enfermedad que atenta contra sus recuerdos parece ser un espejo en donde los argentinos podemos reflejarnos. El director echa mano a todos los recursos con los que cuenta, desde las imágenes propias hasta el material de archivo. Pero también reflexiona sobre el cine como origen de la propia novela familiar. Todo es plausible de ser pensado y esa voz en off que atraviesa el documental lo demuestra a cada instante provocando la pregunta y por ende, e inevitablemente, interpelándonos. El cine político se hace presente pero no deja de lado la emoción (si es que eso puede ser posible). Quizá las referencias a las voces de autoridad para sostener los argumentos propios desplegados pueden ser demasiadas y anclar la película más a un texto escrito, pero no dejan de ser atinadas y de echar más luz sobre los temas tratados. Entre los que no resulta menor el cuestionarse la durabilidad de las imágenes hoy día. Prividera muestra que el cine, la literatura, la filosofía son también parte originaria de la memoria, tanto personal cuanto familiar, social e histórica. Un constructo que nos define y nos da forma.

Colección privada es parte de la Competencia Latinoamericana de Cortos. El documental de Elena Duque construye experimentalmente un inventario con postales, fotos, animación, objetos, estampillas y videos, en un montaje sin sonido, a puro encadenamiento, en una especie de enumeración caótica que puede dar cuenta de una particular colección artística tanto como de una colección de recuerdos emocionales. Pero esta elección está fundada demasiado en la intervención del espectador.

Santiago Reale entrega en Luz distante – Capítulo 1 – Les desventurades una ficción postapocalíptica, con tintes de roadmovie, en la que dos jóvenes se lanzan a un viaje de exploración, al principio sin destino, lo que les permite contarnos (quizá de una manera que se hace evidente) qué significa ese mundo que vemos en pantalla y cómo se ha producido. Buena fotografía y locaciones y acertadas actuaciones suman positivamente. Forma parte de la Competencia Argentina de Cortos.   

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Quinta Crónica

Día 5: miércoles 25 de noviembre

Lo nuevo del director Sion Sono, Red Post on Escher Street, forma parte de la Competencia Internacional con una historia que gira sobre el proceso de hacer cine, pero esta vez se enfoca más que nada en el papel de los actores. La película empieza con un casting que entusiasma a un montón de jóvenes ya que el director busca específicamente caras nuevas y no necesariamente con experiencia. Además del entusiasmo colectivo, de las ilusiones de cada una de ellas, empiezan a aflorar pequeñas historias, las de cada una de estas mujeres. Así, podemos ser testigos de una misma audición pero desde diferentes perspectivas. El universo de Sion Sono es delirante pero también enternecedor e incluso le brinda lugar en su historia al mundo de los extras, estos aspirantes a actores que sólo cuentan con unos pocos segundos en pantalla, generalmente sin diálogos, y el director los muestra con todo el entusiasmo y la ilusión de, en algún momento, interpretar a un personaje. Como la película tiene muchos personajes, justamente también tiene muchas historias, y la narración resulta muy fluida aun entre tanta información: la joven que quiere actuar porque su marido que la dejó viuda soñaba con ser actor, la que a causa de una traumática historia familiar encuentra en la audición una manera de liberarse un poco, las fanáticas enceguecidas del director, el propio director que se encuentra perdido con un guion que no lo convence y unos productores que lo presionan para hacer una película que no quiere mientras lo persigue un fantasma. En resumen, más de dos horas de un delirio hermoso, un poco ruidoso y, sobre todo, con mucho amor, que nos dice que lo importante es asumir el rol protagónico de nuestras propias vidas.

Otra película de la Competencia Internacional es Moving On, de Corea del Sur, una ópera prima de una joven directora: Yoon Dan-bi. La historia empieza con una mudanza de un padre separado y sus dos hijos, una adolescente y un niño, a la casa de su padre. Allí ellos empiezan a relacionarse de una manera más íntima con su abuelo y pronto se suma la presencia de su tía, la otra hija de este hombre dueño de la casa, que atraviesa una crisis matrimonial. La película está compuesta de pequeños momentos de la cotidianidad de esta familia. Es un drama sensible sobre los lazos familiares y las generaciones que dan lugar a las que vienen. Aunque hay varias cuestiones dramáticas, la película opta por tratarlas de un modo muy sutil y cálido. Sin sorpresas pero conmovedora.

Dentro de la Competencia Argentina podemos encontrar el tercer largometraje de Edgardo Castro: Las ranas. Como con sus películas anteriores estamos ante una historia ficcionalizada con un registro documental, algo que navega entre una cosa y otra. Castro vuelve a apostar a la crudeza, esta vez con la historia de una mujer humilde que tiene un hijo pequeño, vende medias en la calle, medias que casi todo el mundo le rechaza, y una pareja en la cárcel. Un poco como se veía en el documental La visita de Jorge Leandro Colás, Barby es de las mujeres que hacen un largo viaje cargadas para poder pasar un rato junto a su novio en el penal. El acercamiento que el director hace hacia este personaje es brutal, obsesivo, la sigue en cada momento de su cotidianidad, no se guarda nada. A través de estas escenas aparentemente intrascendentes -conversaciones triviales, momentos en el baño, múltiples rechazos en la calle- es que se construye el retrato desolador de este personaje marginal dispuesta a poner el cuerpo.

El asiduo participante del Festival, José Celestino Campusano presenta su nueva película, En la frontera, pero esta vez Fuera de competencia. La protagonista de esta historia es Vero, una mujer que trabaja junto a su hermano mayor en una obra y por lo tanto está acostumbrada al trato machista recurrente de esos lugares y sabe cómo reaccionar. Su hermano se muda con ella, al mismo tiempo que mantiene una relación con una mujer bastante más joven. Es descuidado y se aprovecha un poco de la hospitalidad de Vero. Alrededor de estos dos personajes se van tejiendo algunas otras historias, siendo la más importante la de su prima: una mujer que sufre violencia doméstica por parte de un marido que tiene conexiones con la policía y por lo que le cuesta escaparse de él. Sin embargo Vero es una mujer activa y se encarga de ayudarla, junto a su hermano y un obrero que trabaja para ellos, de sacarla de esa situación en medio de una escena bastante tensa. También vemos a Vero como una mujer preocupada por cuestiones sociales, aunque nunca sepa exactamente cómo ayudar, aunque a veces tenga más preguntas que respuestas. Allí Campusano presenta diferentes temáticas que, en su conjunto, resultan desordenadas. Quiere abarcar demasiados conflictos cuando el núcleo de la historia debería estar en esta mujer adulta a la que la vida parece demostrarle que quizás lo mejor sea siempre estar sola, después de constantes fallidas relaciones. En la idea de hacer un retrato social, Campusano parece, esta vez, más perdido que nunca, pero de todos modos consigue un par de escenas con discusiones y contradicciones planteadas de manera necesaria.

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Cuarta Crónica

Día 4: martes 24 de noviembre

La nueva película de Francisco Márquez (uno de los directores de La larga noche de Francisco Sanctis) es un incómodo thriller que forma parte de la Competencia Argentina. En Un crimen común, Elisa Carricajo interpreta a una profesora de sociología, mujer separada, que vive con un hijo. Tiene contratada a una mujer más humilde para que la ayude con las cosas de la casa y un día conoce al hijo de ésta. Después de eso, una noche de tormenta escucha que alguien golpea la puerta. Un golpe desesperado que, espiando desde las persianas a escondidas, descubre que pertenece a este joven. Asustada, no hace nada. Al día siguiente en las pantallas del televisor está la noticia de la desaparición de este muchacho. Sin embargo, el guion (que está escrito por el director junto al escritor Tomás Downey) no se enfoca en esa situación desde lo político -aunque está muy presente-, sino que bucea en lo que le pasa a esta mujer que no le dice a nadie lo que vio. Con algo de La mujer sin cabeza de Lucrecia Martel, la realidad a esta profesora se le empieza a enrarecer, siente presencias y voces en su casa e incluso en su profesión no puede funcionar de la manera en que lo hacía antes. Confundida, se guarda el miedo y las dudas y estos empiezan a crecer dentro suyo: la culpa aflora en medio del laberinto en que se encuentra perdida. Un crimen común es el viaje interno, un viaje vertiginoso, de una mujer que explora los límites de su propia empatía y compromiso por fuera de la teoría; en la práctica no es igual de fácil. Con una dirección notable y un importante uso de las luces, resulta intrigante, provocadora y cuenta con una actuación destacable de Carricajo.

Fuera de competencia encontramos a la nueva película de Paula Hernández (quien esta semana recibió la noticia de que su película anterior, Las sonámbulas, será enviada a los premios Oscar en representación de nuestro país). Las siamesas está protagonizada por Valeria Lois y Rita Cortese, quienes interpretan a hija y madre respectivamente. La historia es pequeña: estas dos mujeres que viven juntas y solas tienen que viajar desde Junín a la costa por unos departamentos que la hija hereda de su padre, “el innombrable”. Pero la relación entre ellas se torna cada vez más tensa e incómoda y así resultará todo ese viaje en micro que, para colmo, en algún momento se queda varado en medio de la ruta y la noche. Escrito por la directora junto a Leonel D’Agostino, el film se basa en un cuento de Guillermo Saccomano sobre el vínculo endogámico. Hernández, a través de la cuidada elección de los planos y de la música, lleva su película a un in crescendo claustrofóbico que se torna cada vez más insoportable, en el mejor de los sentidos, con una crudeza sin reparos a la hora de desarrollar esta relación que por un lado es problemática y por el otro totalmente necesaria.

La segunda de las películas de la sección de Hora Cero llega de Canadá y es Come True, de Anthony Scott Burns. Terror y ciencia ficción se mezclan en una historia que empieza con buenas ideas pero se va enredando hasta llegar a una resolución ridícula que arroja por la borda todo aquello de interesante que se había construido. Escrita por el director junto a Daniel Weissenberger, la historia empieza con una joven que se encuentra en su último año de secundaria. Se percibe que tiene problemas en su casa y por eso duerme fuera y mal, vagando de un lugar a otro. Un día lee un aviso sobre un proyecto de investigación para el que solicitan sujetos dispuestos a dormir y siente que es todo lo que necesitaba: un lugar fijo donde pueda descansar tranquila. Pero la investigación tiene que ver con los sueños y su propia realidad pronto comienza a resultar casi tan extraña como ellos. A favor hay que decir que con pocos recursos la película consigue momentos de climas oscuros y aterradores. No obstante la trama, que aunque se base en algo con tan poca coherencia como el mundo de los sueños, resulta innecesariamente enrevesada, con un desarrollo pobre y básico de los personajes y ni hablar de la construcción del romance. Quiere ser novedosa y fresca y sólo resulta confusa, aburrida y anticuada.

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Cuarta Crónica

Día 4: martes 24 de noviembre

Edgardo Castro presenta su tercera película Las ranas dentro de la Competencia Argentina. Con la impronta que lo caracteriza, y ya es todo un estilo, se sumerge en las historias que aborda desde un lugar donde se rompen las fronteras entre ficción y documental, se diluye la cámara y la intimidad parece presentarse frente a nuestros ojos sin velos. En este caso seguimos la cotidianidad de Barby, una joven madre que vende medias en la calle y puerta a puerta, para conseguir el mango diario. Habitante de un lugar más que humilde la acompañamos, además, en su ida a la cárcel donde visita a un joven que es su pareja. Esos instantes nos mostrarán el interior de la prisión, los sentimientos de ambos, cuando están juntos y cuando no (vemos que él recibe otras visitas familiares). La mirada sin prejuicios ni preconceptos sobre estas personas nos acerca a vidas completamente estigmatizadas por la mayoría de la sociedad y de los medios, pero tampoco las santifica. Y de paso nos muestra ciertos trucos que el ingenio popular crea para horadar ciertas reglas carcelarias.

Un crimen común también vuelve a mostrar la mirada comprometida con su tiempo, fuertemente política, que cuestiona e interroga sobre las posiciones sociales sin juzgar ni señalar con el dedo, que Francisco Márquez ha desarrollado en su filmografía. En este caso a través de Cecilia (Elisa Carricajo), una docente y académica, socióloga, madre, mujer separada, que tiene una mirada progre sobre el mundo, con saberes y herramientas que la Universidad Pública le ha brindado. En su casa trabaja Nebe, que es parte de la familia. Pero cuando una noche lluviosa, el hijo de esta señora golpee la puerta huyendo y pidiendo auxilio, Cecilia prefiere ignorar el llamado presa del miedo. Al día siguiente el joven es encontrado muerto como resultado de estos casos de gatillo fácil y abuso de poder por parte de la policía que lamentablemente son moneda corriente. A partir de allí la protagonista se interna en un mundo de pesadillas (como en ese túnel de terror anticipatorio de la primera escena en el parque de diversiones) donde la culpa no le da respiro. Thriller político en torno a temas coyunturales y candentes, también el terror va adueñándose del género y del filme: algo en esa casa parece acecharla y no le da respiro. ¿Qué hacer con el saber frente a la realidad práctica? ¿El progresismo es apenas un discurso que no llega a la acción cuando debe? Estas y otras preguntas se le hacen carne a la protagonista y nos interpelan como espectadores frente a la toma de conciencia y a la responsabilidad que nos compete como ciudadanos y como humanidad.

En la Competencia Internacional se presenta Red Post on Escher Street, el último film del japonés Sion Sono y también podemos hablar de marca autoral. Esta comedia, fresca y liviana, sobre el mundo de la actuación y el cine podría dividirse en dos partes: la primera es el desarrollo de un casting para participar del próximo film de Kobayashi, un director famoso, que permite presentarnos una coralidad de personajes con un ritmo vertiginoso y mezclando distintas historias sin que perdamos el hilo. La segunda se da a partir de un quiebre donde este director comprende que la industria lo ha cooptado y debe trabajar con lo que hay y no con lo que quiere. Ya estamos en plena filmación y lentamente todo se desmadrará hasta una especie de revolución que adopta el slapstick, los golpes y las corridas para ofrecer como salida el dejar de ser un extra, con todo lo que ello implica y que puede trascender a todos los órdenes de la vida. La maestría de Sion Sono en su puesta en escena para presentar las múltiples historias, dar carnadura a los personajes y vincularlos sin que el relato se vuelva imposible de seguir es destacable, así como el humor que no abandona jamás.

Tres mujeres llegan a una isla, entierran algunos objetos y visitan a una vidente del lugar. Tras un ritual de invocación ésta es arrastrada a un mundo de oscuridad y algo más. En Las sombras, Paulo Pécora construye el misterio y el terror apelando a los recursos cinematográficos con habilidad. Carteles explicativos al estilo cine mudo, sonido envolvente y narrativo y una fotografía en blanco y negro donde el soporte fílmico muestra granulados, saltos, revelados expuestos, manchas que cuentan por encima de la bella estética que también aporta. Este film es parte de la Competencia Argentina de Cortos.

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Tercera Crónica

Día 3: lunes 23 de noviembre

Las mil y una de la directora correntina Clarisa Navas es otra de las películas argentinas que forma parte de la Competencia Internacional. Durante dos horas, Navas sigue a su protagonista y hace un retrato de la vida en el barrio Las Mil Viviendas en su provincia natal. La historia se puede resumir en pocas palabras: chica gusta de chica. Iris es una adolescente que no tiene muchos amigos, pasa un poco de tiempo con sus primos pero más con la pelota de básquet. De vestimenta deportiva y una larga cola de caballo en la cabeza, sus estanterías internas se mueven cuando ve a Renata, la chica que vuelve al pueblo. Ese flechazo la hace seguirla y hasta escribirle una carta. Mientras tanto, en el barrio le advierten que es prostituta y tiene sida, que son cosas que sabe todo el mundo ahí. Iris dice que no le importa lo que se diga pero sí le importa. Eso parece en las escenas en que están más cerca y si se besan, siempre mirando alrededor, pendiente del exterior. Clarisa Navas construye su película a través de largos planos y con cámara en mano, nos introduce en el barrio donde en verano podés cruzarte con unos chicos que te tiran bombitas de agua. El mayor acierto se encuentra en el modo de acercarse a Iris y Renata, de mostrar desde la torpeza inicial de la conquista a la intimidad a solas en rincones del barrio; lo hace de manera tierna y amable. Por otro lado, sus primos también tienen su protagonismo, adolescentes con las hormonas a flor de piel. Las mil y una se siente honesta, fresca.

Un cuerpo estalló en mil pedazos es un documental de Martín Sappia sobre Jorge Bonino que forma parte de la Competencia Argentina. ¿Cómo abordar la figura del arquitecto, humorista, artista conceptual y actor? Sappia apuesta por una realización minimalista: planos fijos de lugares generalmente vacíos en blanco y negro y una voz en off. A veces, en el medio, alguna imagen encuadrada por otra, o una postal o carta en pantalla. Pero, a grandes rasgos, la historia está contada a través de las palabras de esa narración. Y en ese sentido lo hace de una manera muy clásica: cómo empezó con su carrera, su modo de abordar y pensar la arquitectura, los viajes que le permiten hacer obras en otros países, una leyenda que empieza a crecer. La voz que predomina es anónima: siempre cuenta que “dicen que…”, porque está formada a través de recuerdos de diferentes personas. Dicen que las manos salvan a Bonino. Dicen que es feliz en España. Dicen que entraron luces en su cabeza. Dicen que Bonino no deja rastros. Dicen… Así se va acercando como se puede a la mente de un hombre que utilizó el humor para hacerse famoso pero que, sin embargo, ocultaba por debajo una enorme tristeza, sus pasos por los psiquiátricos y el regreso a su Córdoba. Es un documental al que cuesta entrar, especialmente si no se conoce demasiado a la figura, pero que luego te va introduciendo a la vida de Bonino al menos hasta donde se puede. Minimalista, logra transmitir una sensación de desolación en esa distancia que construye con las imágenes.

Mamá, mamá, mamá es la hermosa ópera prima de Sol Berruezo Pichon-Riviére que también forma parte de la Competencia Argentina. Una película protagonizada por mujeres de diferentes edades. La historia comienza con una muerte. Cleo queda entonces a cargo de su tía y en compañía de sus numerosas primas. Se siente confundida, extraña a su madre, y no termina de entender nada de lo que sucede alrededor, tampoco de lo que le sucede a ella, que en el medio sigue creciendo. Como es chica, no le dicen muchas cosas y la película está narrada así, desde ese punto de vista limitado, incompleto. La directora se acerca a estas niñas que van a pasar mucho tiempo juntas, mientras las adultas tratan de arreglar sus cosas, de seguir adelante sin incluirlas para no hacerles daño, de una manera sensible. Las imágenes en el exterior, sobre las hierbas y con luz natural, pueden rememorar al cine de Sofia Coppola, es que incluso algunos planos de las niñas parecen salidos de Las vírgenes suicidas (“No sabés lo que es ser una chica de trece años”), más allá de que la historia de la muerte acá pasa por otro lado, y también está presente Lucrecia Martel y La ciénaga. La química entre las niñas le brinda mucha naturalidad a cada una de las escenas, ya sea persiguiendo a un conejo, practicando besar con un tomate, o haciendo una ceremonia para los bebés que no vendrán después de que Cleo tuviera su primera menstruación. Una historia de crecimiento y de duelo contada de manera amorosa.

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Tercera Crónica

Día 3: lunes 23 de noviembre

Dos propuestas diferentes para contar los duelos son parte de la Competencia Argentina. En Esquirlas, la directora cordobesa Natalia Garayalde recupera videos familiares y encuentra una mirada muy particular sobre la explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero, Córdoba, el 3 de noviembre de 1995. Con la recién adquirida cámara familiar y a partir del impulso propio de la novedad y la mirada inocente de los jóvenes que la manipulan pasamos del registro privado e íntimo a las angustiantes imágenes tomadas de primera mano en ese día y los siguientes. Sin necesitar la constante comparación de esos instantes reveladores frente a los oficiales (material de archivo televisivo), pero con la contundencia a su favor cuando la realiza, se desenmascara un relato donde la política se enturbia con negociados de armas de altos funcionarios y jueces que trabajan para evitar que se conozca la verdad y la justicia. Las consecuencias de ese hecho a posteriori, en el seno de las víctimas, los “perejiles” acusados y la propia familia de la directora es devastadora.

En Mamá, mamá, mamá también hay otro duelo. Sol Berruezo Pichón-Riviere retrata, con aires martelianos, cómo atraviesa Cleo la pérdida de su hermana menor mientras su madre entra en una depresión, y su casa se ve invadida por su tía y sus primas, su abuela y una empleada doméstica y su hija y unos hombres que vienen a tapar la pileta donde la niña se ha ahogado. Las chicas atraviesan esos días con juegos, mirando televisión, compartiendo secretos, rituales de los niños que no han podido nacer (Cleo tiene su primera menstruación durante ese tiempo de relato), leyendas urbanas de terror, “festejando” el cumpleaños de una de ellas o detrás de un conejo que apareció en el jardín. Actividades alejadas de los mayores que les permiten tener una respuesta propia aunque no puedan evitar las adultas y que las llevan al momento final. Película de climas, de construcción de atmósferas con un elenco a destacar, la tensión de la muerte, del mal que ronda se hace respirable y casi palpable.

Clarisa Navas participa de la Competencia Internacional con Las mil y una. Después de Hoy partido a las 3, vuelve a demostrar que sus retratos femeninos, a tono con estos tiempos, lucen con una naturalidad viva y envidiable. Iris es la protagonista, en su despertar sexual en la diferencia. Todo un mundo donde la diversidad es la “normalidad”, sin la necesidad de explicar o argumentar nada, pone al espectador en otro modo de atención. Uno se deja llevar por ese lapso que compartimos donde aparece tanto el peligro de ese barrio de monoblocks, carenciado, alejado del centro correntino, y sus habitantes, del tráfico de drogas y sexo, de las corridas nocturnas, como también la sensibilidad posible de otros personajes, la construcción de nuevas y elegidas familias conformadas por los afectos y el aguante, del primer amor. Todo luce natural, desde las actuaciones hasta la puesta en escena.

En la era de Manuela de Laborde (Comp. Lat. de Cortos) se muestran las labores desarrolladas en el Taller Experimental de Concreto en Las Pozas, Xilitla. El documental se narra a partir de imágenes que juegan con las formas y lo abstracto, en un registro casi experimental, y donde las dos bandas (sonora y visual) parecen buscar el sentido a través de su alejamiento y ese choque que se produce entre ambas.  

Los arcontes de Natalia Labaké y Agustina Pérez Rial (Comp. Arg. de Cortos) ficcionaliza un hecho real: la investigación que los servicios de inteligencia de la provincia de Buenos Aires realizaron sobre el Festival de Cine y sus invitados en los 60. A partir de los legajos encontrados se desenvuelve la trama de una conspiración propia del mundo de la Guerra Fría con un trabajo que se destaca por lo visual y donde la geometría de los espacios (hoteles, escaleras, pasillos, ventanas, etc) es tanto personaje como aporte estético.

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Segunda Crónica

Día 2: domingo 22 de noviembre

Historia de lo oculto de Cristian Ponce es parte de la Competencia Argentina. Este thriller político en blanco y negro retrata un tiempo ucrónico donde un gobierno se ve envuelto en la impopularidad y los negociados de sus representantes. Políticos, empresarios, jueces y una secta donde la brujería parece ser la fuente de acceso al poder real, se conjugan en un relato de resistencia formado por unos productores y periodistas de un programa de televisión periodismo político que, a partir de una investigación, cree haber hallado la manera de exponer lo que sucede en su último programa al aire. Los 80 vuelven a la pantalla, a través de las formas cinematográficas y de la reconstrucción de época, con un trabajo de tensión dramática que no decae y que lamentablemente, y aún con los toques de magia negra, nos parece contar algo bastante posible y cercano.

Correspondencia de Carla Simón y Dominga Sotomayor es un corto (forma parte de la Competencia Latinoamericana de Cortos) en el que, a través de escritos y voces en off de las directoras, se enuncian sus pareceres sobre la familia, las generaciones, las maternidades, los que ya no están y su legado. Este intercambio audiovisual entre dos artistas jóvenes, una española y otra chilena, parte de lo familiar para implosionar en lo político y colectivo de las luchas recientes que llevaron a cabo en las calles los chilenos. 

Las credenciales de Manuel Ferrari habla de protagonistas en tránsito y que pueden ser intercambiables porque a la corta todos podemos ser otros. Un hombre viaja del delta argentino a Berlín mientras otro lo transporta en su llegada a la ciudad hasta el destino fijado. Prejuicios sociales, “portación de cara”, actuaciones mediante, se desandan en este trabajo que forma parte de la Competencia Argentina de Cortos. Así como también lo hace Los primos esperan de Marina Nerea Malchiodi, donde tres jóvenes se reencuentran para pasar el velorio de su abuela en la casa de ésta mientras el resto de la familia acompaña el cuerpo. Compañía, charlas, bailes, pequeñas peleas parecen ser los modos elegidos para atravesar el duelo. Siempre de forma indirecta, tangencialmente, sin animarse a expresar literalmente lo que sienten.

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Segunda Crónica

Día 2: domingo 22 de noviembre

Una de las películas que forma parte de la Competencia Latinoamericana es Selva trágica dirigida por Yulene Olaizola. El film nos introduce en el misterio de la selva a través de la leyenda del Xtabay, una mujer que seduce a los hombres y los lleva hacia la perdición. La historia comienza con Agnes, aunque su protagonismo, físico al menos, se va evaporando hacia la segunda mitad del relato. Ella escapa, junto a su hermana y su guía, de su pretendiente, un comerciante británico que encarna el mal. Pero en ese viaje con sangre y muerte se cruza a otro grupo de personas, también todos hombres, que transportan grandes cantidades de chicle. Allí ella se convierte en una especie de diosa, cautivándolos por su belleza. De a poco la mística va tomando protagonismo, las tensiones sexuales se intensifican y los hombres van siendo llevados hacia la locura. “Pobre de ti si no puedes entender los misterios de la selva”. Olaizola nos traslada al medio de la naturaleza con una película muy cuidada desde la fotografía y el sonido (viene de dirigir documentales y en la primera parte de la película es fácil apreciar esa experiencia). Y una vez inmersos en ella, en esa selva que infunde respeto, despliega esta historia de choques culturales que va transformando a su protagonista en una especie de ninfa. De cocción lenta, Selva trágica es una película cautivante como su mismo escenario.

Fuera de competencia nos encontramos con el documental Vicenta, dirigido por Darío Doria. Lo curioso de esta película es la manera en que está narrada. Como si fuese una historia de ficción, una voz en off sigue las peripecias de la mujer que da título al film pero las imágenes que recrean las escenas están hechas con muñecos de plastilina. No es una de animación, son imágenes fijas que cobran vida a través de la iluminación o de los sonidos y la narración. La historia pide ser escuchada: es la de una mujer analfabeta que vive de limpiar casas y cuida a su hija que, aunque tenga diecinueve años, tiene un retraso madurativo por lo que funciona como si tuviera no más de ocho años. Todo cambia cuando descubre que tiene poco más de tres meses de embarazo tras ser violada por su tío. Vicenta sigue los pasos que le indican para poder realizar el aborto de una manera legal, porque la ley indica que en casos de violación el aborto es permitido, pero se encuentra con un sendero de interminables vueltas y trabas mientras la panza de su hija sigue creciendo. La voz de Liliana Herrero narra ese ir y venir constante, las dificultades que se encuentra alguien que, por un lado, no sabe leer y necesita ampararse constantemente en otra persona para los trámites, y que además se encuentra en una condición económica precaria. Vicenta pone en foco entonces la ausencia del Estado, la burocracia judicial, la negativa de los médicos y la presión de la Iglesia. Esto sucede en el 2006 y sin embargo la historia resuena por lo actual. ¿Cuánto dura un abuso? El de un tío, el de las instituciones, se pregunta Vicenta en esta historia. Narrada con mucha sensibilidad, es la historia de una lucha que persiste.

Una de las sorpresas de la Competencia Argentina es Historia de lo oculto. La película que dirige y escribe Cristian Ponce es ante todo un thriller político en blanco y negro. Sin embargo se utiliza el fantástico, en este caso la brujería, para narrar una historia de conspiraciones. Historia de lo oculto se sucede en una noche y gira en torno a un programa de televisión de fuerte presencia en cuestiones políticas: hoy es el último programa y por lo tanto la última oportunidad para que su conductor y sus productores, que se encuentran en una locación oculta un poco observando lo que pasa y otro poco moviendo los hilos, puedan develar una verdad oculta. Ponce arroja muchas ideas y a veces la narración se torna algo confusa pero al final todo cobra sentido. La Buenos Aires de esta película es como una versión corrida de la real y, sin embargo, ahí están la corrupción y la libertad de prensa enfrentándose. Una película atrapante, entretenida, con sorpresas y de esas que se quedan dando vuelta en la cabeza. En un elenco que funciona muy bien, se destaca Germán Baudino como el misterioso Adrián Marcato. Y si hablamos de ocultismo, no puede faltar la cita a Mariana Enríquez. Recomendable.

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Primera Crónica

Día 1: sábado 21 de noviembre

Isabella de Matías Piñeiro (Hermia & Helena) es una de las 4 películas argentinas en la Competencia Internacional. Una nueva integrante de Las Shakesperiadas, estas miradas sobre las comedias del Bardo que el director crea para traerlo a nuestra actualidad y nos sirven, también, para ejemplificar qué significa ser un clásico: alguien que sigue interpelando con sus textos a cada época. Entre el actuar y el vivir, la duda y la acción se mueve Mariel (María Villar). La posibilidad de interpretar en una nueva puesta a Isabella, la protagonista de Medida por medida, la hace cuestionarse y replantearse qué quiere de su vida. El trabajo de Piñeiro con los tiempos que fluyen, mezclándose y saltando con total naturalidad, rompiendo el nexo causal directo, sin que generen confusión es para destacar. Así como el trabajo de todo el elenco y la puesta en escena que, en este caso, adiciona el uso de los colores, o más específicamente del púrpura, para sumar ambigüedades y tonalidades frías y cálidas para acompañar a las escenas, como un plus narrativo y expresivo. Escenas que además se duplican, se replican, se espejan y cuentan con ligereza, mas no liviandad, las profundidades del ser humano.

La Competencia Argentina comenzó con Un cuerpo estalló en mil pedazos. El documental de Matías Sappia recupera la figura de Jorge Bonino y reconstruye una vida ligada al arte en su práctica más lúdica. Arquitecto y actor cordobés que pasó por el Di Tella y huyó del éxito viajando a Estados Unidos y luego a París donde lo volvió a encontrar hasta perder la razón, es una sensible mirada, en blanco y negro, que una voz en off narradora siempre con el “dicen” como inicio de cada frase, en una versión que podemos considerar bien intencionada del chisme, y la sumatoria de los testimonios de quienes lo conocieron también en off rearman el relato de una vida, evitando todo lo posible las imágenes de su protagonista.

Al morir la matinée de Maxi Contenti es una coproducción uruguayo-argentina que forma parte de la Competencia Latinoamericana. Un claro homenaje al giallo y al slasher de los 70, y con múltiples referencias cinéfilas, la trama es sencilla: en una sala de cine, de esas inmensas como ya casi no hay, se proyecta una de terror en un día de lluvia copiosa en un Montevideo de los 90. Poco público, y bastante especial, será espectador de la proyección nocturna que realizará una joven, la hija del proyectorista a quien reemplaza por primera vez. Lo que nadie imagina es que más que público serán actores de la cacería que un asesino llevará adelante en la oscuridad del cine buscando comerse sus ojos. Fácilmente podemos advertir que la visión y la mirada son algo más que simple hilo narrativo. Con la tensión necesaria y sin explicaciones psicologistas, se desarrolla este filme que, sin ser original ni buscarlo, derrocha sangre (con buen uso de los efectos) y entretiene.

Vitória es parte de la Competencia Latinoamericana de Cortos. Ricardo Alves Jr. cuenta de modo parco, casi ascético, la urgencia de la coyuntura en su país donde los derechos se ven cuestionados y en retroceso. La protagonista, empleada de una fábrica textil, ejerce en escenas precisas y sin emotividades la práctica de sus derechos menos como miltancia, aunque también, que como modo de afrontar la vida con dignidad.

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Primera Crónica

Día 1: sábado 21 de noviembre

Una de las películas argentinas que forman parte de la Competencia Internacional es lo nuevo de Matías Piñeiro. En Isabella, como en su película anterior, Hermia & Helena, el director vuelve a interpretar y reinterpretar a Shakespeare, esta vez con una protagonista que quiere ser Isabella en una nueva puesta en escena de Medida por medida. Mariel está embarazada y después de sentir que nada le sale bien deposita esperanzas en conseguir ese papel que, además, la ayudaría económicamente. Pero si bien ella recibe un poco de ayuda de parte de su hermano que le adelanta cómo va a ser el casting para que pueda estar un poco más preparada, se encuentra con que Lucrecia, una joven mucho  más segura de sí misma y que consiguió el papel un año antes pero no pudo hacer la obra por un viaje a Portugal, también audiciona. “La gente que actúa no duda”, pero Mariel está llena de piedras como dudas y aunque intente despojarse de ellas, de lanzar esas piedras al agua, siempre hay más. Con una narración no lineal, contada de manera fragmentada, como bloques, Piñeiro va y viene entre escenas con algunas repeticiones, encuentros y la imagen del mar que se tiñe de púrpura; un juego de espejos cuyas tonalidades van cambiando pero todo empieza y termina ahí.

También en la Competencia Internacional se puede ver Sophie Jones, en este caso una ópera prima. Jessie Barr dirige y coescribe junto a su prima, Jessica Barr, además protagonista absoluta, un coming of age que atraviesa un duelo. Como si la adolescencia por sí sola no fuese uno de los momentos más traumáticos de la vida, donde todas las emociones estallan a flor de piel, a Sophie Jones se le acaba de morir la madre y así como hay  muchas cosas que no sabe, tampoco cómo lidiar con esa pérdida. Entonces improvisa y le pone el cuerpo, desde lamer las cenizas de su madre al sexo sin experiencia. “Al menos no me estoy cortando”, y entonces parece que la vida sigue para ella, su hermana, y el padre que se queda a cargo. Hay escenas que Barr capta con mucha sensibilidad: como la conversación entre amigas, la escena en que con su hermana aprovechan las flores del funeral para hacer una sesión fotográfica a lo Ofelia, o el momento en que en voz alta y a solas le habla a su madre. También los momentos de escape, ya sea en auriculares, en el sexo sin compromiso o manejando para alejarse. La música es un  lindo complemento pero a veces las letras subrayan demasiado las escenas. Con Nicole Holofcener como productora ejecutiva, Sophie Jones es una modesta ópera prima sobre el paso a la adultez que acá se marca a través de la necesidad del dejar ir, arrojar las cenizas, seguir adelante.

Dentro de la Competencia Latinoamericana se encuentra una llamativa película uruguaya. Al morir la matinée está dirigida por Maximiliano Contenti y escrita por Manuel Facal y funciona, antes que nada, como un homenaje y una carta de amor al clásico y estilizado slasher de antaño. Cada detalle de la dirección de arte está puesto a favor de crear una estética de otra época (la película está situada en la década de 1990) y las muertes, algunas más llamativas que otras, rememoran a los clásicos giallos, incluso en el modo artesanal en que son creadas. La trama es muy simple: durante la última función de un antiguo cine de barrio se proyecta una película de terror, Frankenstein: Day of the beast (película del 2011 dirigida por Ricardo Islas, quien además acá interpreta al asesino). Es tarde, llueve de manera torrencial y pocas personas entran a la sala a verla sin saber que pronto quedarán encerrados y serán víctimas de un asesino que quiere sus ojos. Aunque hay una idea clara de mostrar desprecio hacia la clase de gente que va al cine pero no para ver la película, la construcción del villano resulta atractiva desde lo superficial y carece de un mayor desarrollo. Para los personajes da casi igual tanto descubrir su rostro así como para nosotros la razón por la cual ataca: los ojos; es algo simbólico a lo que le falta fuerza narrativa. En cuanto a los protagonistas, las actuaciones son bastante desparejas y con los personajes pasa un poco lo mismo: por suerte la protagonista principal, Luciana Grasso y su Ana, la hija del proyectorista que se queda a cargo y se convertirá en la final girl, está entre los aspectos positivos del casting. A la larga, Al morir la matinée emula fórmulas casi en desuso y, aunque no consiga aportar algo novedoso, resulta entretenida y agradable, especialmente teniendo en cuenta que se sucede en una sola locación y que se toma su tiempo. Tiene una estética muy cuidada y aparecen unas cuantas citas cinéfilas. Y es que sobre todo se aprecia el amor por el ritual de ir al cine, aquel que este año más que nunca apreciamos tanto.

Y para cerrar la jornada, la primera de las tres películas que conforman la sección de este año de Hora Cero: Teddy, dirigida y escrita a cuatro manos por Ludovic Boukherma y Zoran Boukherma. La película comienza con una impactante escena que termina con una ventana tiñéndose de sangre. Pero pronto conocemos al protagonista, el del título, un adolescente que no termina de encajar: no va a la escuela, trabaja en una casa de masajes que odia, vive con su tío desequilibrado y una tía anciana dependiente hasta para alimentarse, pero al menos tiene una novia divertida con la cual se encierra en su cuarto a drogarse y tener sexo. Un día, una criatura que no llega a identificar lo ataca y a partir de ese momento todo comienza a enrarecerse: le crecen pelos en lugares demasiado extraños, como la lengua, o tiene sueños raros como aquel en el que se come el pie de su tía. Sin embargo, Teddy no es la típica película de hombre lobo: por un lado tiene un tono de comedia negra pero ligera, que a veces resulta demasiado peculiar como para causar alguna risa, por el otro la transformación de Teddy no hace más que incrementar algo que ya se percibía en su personaje, que es un marginado. Claro que ahora el modo de reaccionar ante un ambiente que percibe hostil no será de una manera tranquila. No obstante, esa escena en la que Teddy explota, en que por primera vez lo podemos ver como el monstruo en el que se convirtió, deja flotando ideas que no terminan de ser aprovechadas y podrían haber hecho del film algo más sustancioso y que la separara de la mayoría de estas películas sobre licántropos.

Eclosión, el corto argentino que compite en el Festival FANTASPOA de Porto Alegre

Luego de años de una cuarentena indeterminada que lxs mantiene aislados a cada cual en su hogar, 4 amigues comparten sus experiencias, sin sospechar que la unión de las historias traerá una inesperada revelación que resquebrajará la realidad en la que viven.

La productora SARNA, en medio de la cuarentena, aislados pero no por eso menos juntos, grabó y editó un corto llamado Eclosión, una muestra de la destreza del CINEPUNK, ese virus que siempre se adapta para sobrevivir y volverse más fuerte.

Pueden ver el corto haciendo click aquí.