Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Tercera Crónica

Día 3: lunes 23 de noviembre

Las mil y una de la directora correntina Clarisa Navas es otra de las películas argentinas que forma parte de la Competencia Internacional. Durante dos horas, Navas sigue a su protagonista y hace un retrato de la vida en el barrio Las Mil Viviendas en su provincia natal. La historia se puede resumir en pocas palabras: chica gusta de chica. Iris es una adolescente que no tiene muchos amigos, pasa un poco de tiempo con sus primos pero más con la pelota de básquet. De vestimenta deportiva y una larga cola de caballo en la cabeza, sus estanterías internas se mueven cuando ve a Renata, la chica que vuelve al pueblo. Ese flechazo la hace seguirla y hasta escribirle una carta. Mientras tanto, en el barrio le advierten que es prostituta y tiene sida, que son cosas que sabe todo el mundo ahí. Iris dice que no le importa lo que se diga pero sí le importa. Eso parece en las escenas en que están más cerca y si se besan, siempre mirando alrededor, pendiente del exterior. Clarisa Navas construye su película a través de largos planos y con cámara en mano, nos introduce en el barrio donde en verano podés cruzarte con unos chicos que te tiran bombitas de agua. El mayor acierto se encuentra en el modo de acercarse a Iris y Renata, de mostrar desde la torpeza inicial de la conquista a la intimidad a solas en rincones del barrio; lo hace de manera tierna y amable. Por otro lado, sus primos también tienen su protagonismo, adolescentes con las hormonas a flor de piel. Las mil y una se siente honesta, fresca.

Un cuerpo estalló en mil pedazos es un documental de Martín Sappia sobre Jorge Bonino que forma parte de la Competencia Argentina. ¿Cómo abordar la figura del arquitecto, humorista, artista conceptual y actor? Sappia apuesta por una realización minimalista: planos fijos de lugares generalmente vacíos en blanco y negro y una voz en off. A veces, en el medio, alguna imagen encuadrada por otra, o una postal o carta en pantalla. Pero, a grandes rasgos, la historia está contada a través de las palabras de esa narración. Y en ese sentido lo hace de una manera muy clásica: cómo empezó con su carrera, su modo de abordar y pensar la arquitectura, los viajes que le permiten hacer obras en otros países, una leyenda que empieza a crecer. La voz que predomina es anónima: siempre cuenta que “dicen que…”, porque está formada a través de recuerdos de diferentes personas. Dicen que las manos salvan a Bonino. Dicen que es feliz en España. Dicen que entraron luces en su cabeza. Dicen que Bonino no deja rastros. Dicen… Así se va acercando como se puede a la mente de un hombre que utilizó el humor para hacerse famoso pero que, sin embargo, ocultaba por debajo una enorme tristeza, sus pasos por los psiquiátricos y el regreso a su Córdoba. Es un documental al que cuesta entrar, especialmente si no se conoce demasiado a la figura, pero que luego te va introduciendo a la vida de Bonino al menos hasta donde se puede. Minimalista, logra transmitir una sensación de desolación en esa distancia que construye con las imágenes.

Mamá, mamá, mamá es la hermosa ópera prima de Sol Berruezo Pichon-Riviére que también forma parte de la Competencia Argentina. Una película protagonizada por mujeres de diferentes edades. La historia comienza con una muerte. Cleo queda entonces a cargo de su tía y en compañía de sus numerosas primas. Se siente confundida, extraña a su madre, y no termina de entender nada de lo que sucede alrededor, tampoco de lo que le sucede a ella, que en el medio sigue creciendo. Como es chica, no le dicen muchas cosas y la película está narrada así, desde ese punto de vista limitado, incompleto. La directora se acerca a estas niñas que van a pasar mucho tiempo juntas, mientras las adultas tratan de arreglar sus cosas, de seguir adelante sin incluirlas para no hacerles daño, de una manera sensible. Las imágenes en el exterior, sobre las hierbas y con luz natural, pueden rememorar al cine de Sofia Coppola, es que incluso algunos planos de las niñas parecen salidos de Las vírgenes suicidas (“No sabés lo que es ser una chica de trece años”), más allá de que la historia de la muerte acá pasa por otro lado, y también está presente Lucrecia Martel y La ciénaga. La química entre las niñas le brinda mucha naturalidad a cada una de las escenas, ya sea persiguiendo a un conejo, practicando besar con un tomate, o haciendo una ceremonia para los bebés que no vendrán después de que Cleo tuviera su primera menstruación. Una historia de crecimiento y de duelo contada de manera amorosa.

Publicado por

Jesica Johanna Taranto

Sagitariana. Recibida de Guionista de Cine y TV en el CIEVYC. Actualmente hago de crítica de cine. Veo muchas películas, leo varios libros a la vez y escribo un poco. Me gusta David Bowie y los vampiros. Amo el cine de terror pero quisiera vivir en una película de Wes Anderson. No salgo de casa sin mis auriculares y me gusta subrayar y marcar mis libros. Y compro compulsivamente cuadernos y otros artículos de librería. Colaboro en los sitios Visiondelcine.net, Espectadorweb.com.ar y Cronicasdemoda.com.

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