Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Quinta Crónica

Día 5: miércoles 25 de noviembre

Toia Bonino en La sangre en la boca regresa a la historia que fue fuente de Orione, su ópera prima. Si en ésta descubríamos la vida de Ale, un joven asesinado por el gatillo fácil de la policía, a quien Bonino conocía como vecina y amigos, ahora el foco está puesto en Leo el hermano mayor de Ale, también cercano a la directora, con quien años atrás tuvieron una relación amorosa. A partir de la voz en off de éste que cuenta su propia “historia criminal”, el documental nos acerca un mundo que siempre conocemos a través de la estigmatización y el estereotipo de los medios de comunicación. Bonino utiliza material de archivo familiar y de la televisión para ir adentrándonos en este retrato que suma el placer de robar explicitado junto a la risa del ladrón, los vínculos y el trato en la cárcel, los procedimientos de robos y asaltos explicados a cámara, el fin de obtener la venganza como resolución de ciertas situaciones, los conflictos familiares. No hay santificación del protagonista, hay una búsqueda evidente de mostrar las complejidades humanas, las contradicciones, los claroscuros. Esta película integra la Competencia Argentina.

En Adiós a la memoria, que forma parte de la Competencia Internacional, Nicolás Prividera realiza una película ensayo, tal como es su estilo donde consigue aunar lo íntimo, lo familiar y lo privado con lo colectivo, lo social y lo público. La historia y la Historia. Si en M bucea en la desaparición de su madre por la junta militar para darle forma a ese rompecabezas de imágenes que habitan su cabeza y en Tierra de los Padres en la formación de nuestro paìs, ahora en este film le toca el turno a su padre, quien aquejado por una enfermedad que atenta contra sus recuerdos parece ser un espejo en donde los argentinos podemos reflejarnos. El director echa mano a todos los recursos con los que cuenta, desde las imágenes propias hasta el material de archivo. Pero también reflexiona sobre el cine como origen de la propia novela familiar. Todo es plausible de ser pensado y esa voz en off que atraviesa el documental lo demuestra a cada instante provocando la pregunta y por ende, e inevitablemente, interpelándonos. El cine político se hace presente pero no deja de lado la emoción (si es que eso puede ser posible). Quizá las referencias a las voces de autoridad para sostener los argumentos propios desplegados pueden ser demasiadas y anclar la película más a un texto escrito, pero no dejan de ser atinadas y de echar más luz sobre los temas tratados. Entre los que no resulta menor el cuestionarse la durabilidad de las imágenes hoy día. Prividera muestra que el cine, la literatura, la filosofía son también parte originaria de la memoria, tanto personal cuanto familiar, social e histórica. Un constructo que nos define y nos da forma.

Colección privada es parte de la Competencia Latinoamericana de Cortos. El documental de Elena Duque construye experimentalmente un inventario con postales, fotos, animación, objetos, estampillas y videos, en un montaje sin sonido, a puro encadenamiento, en una especie de enumeración caótica que puede dar cuenta de una particular colección artística tanto como de una colección de recuerdos emocionales. Pero esta elección está fundada demasiado en la intervención del espectador.

Santiago Reale entrega en Luz distante – Capítulo 1 – Les desventurades una ficción postapocalíptica, con tintes de roadmovie, en la que dos jóvenes se lanzan a un viaje de exploración, al principio sin destino, lo que les permite contarnos (quizá de una manera que se hace evidente) qué significa ese mundo que vemos en pantalla y cómo se ha producido. Buena fotografía y locaciones y acertadas actuaciones suman positivamente. Forma parte de la Competencia Argentina de Cortos.   

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Cuarta Crónica

Día 4: martes 24 de noviembre

Edgardo Castro presenta su tercera película Las ranas dentro de la Competencia Argentina. Con la impronta que lo caracteriza, y ya es todo un estilo, se sumerge en las historias que aborda desde un lugar donde se rompen las fronteras entre ficción y documental, se diluye la cámara y la intimidad parece presentarse frente a nuestros ojos sin velos. En este caso seguimos la cotidianidad de Barby, una joven madre que vende medias en la calle y puerta a puerta, para conseguir el mango diario. Habitante de un lugar más que humilde la acompañamos, además, en su ida a la cárcel donde visita a un joven que es su pareja. Esos instantes nos mostrarán el interior de la prisión, los sentimientos de ambos, cuando están juntos y cuando no (vemos que él recibe otras visitas familiares). La mirada sin prejuicios ni preconceptos sobre estas personas nos acerca a vidas completamente estigmatizadas por la mayoría de la sociedad y de los medios, pero tampoco las santifica. Y de paso nos muestra ciertos trucos que el ingenio popular crea para horadar ciertas reglas carcelarias.

Un crimen común también vuelve a mostrar la mirada comprometida con su tiempo, fuertemente política, que cuestiona e interroga sobre las posiciones sociales sin juzgar ni señalar con el dedo, que Francisco Márquez ha desarrollado en su filmografía. En este caso a través de Cecilia (Elisa Carricajo), una docente y académica, socióloga, madre, mujer separada, que tiene una mirada progre sobre el mundo, con saberes y herramientas que la Universidad Pública le ha brindado. En su casa trabaja Nebe, que es parte de la familia. Pero cuando una noche lluviosa, el hijo de esta señora golpee la puerta huyendo y pidiendo auxilio, Cecilia prefiere ignorar el llamado presa del miedo. Al día siguiente el joven es encontrado muerto como resultado de estos casos de gatillo fácil y abuso de poder por parte de la policía que lamentablemente son moneda corriente. A partir de allí la protagonista se interna en un mundo de pesadillas (como en ese túnel de terror anticipatorio de la primera escena en el parque de diversiones) donde la culpa no le da respiro. Thriller político en torno a temas coyunturales y candentes, también el terror va adueñándose del género y del filme: algo en esa casa parece acecharla y no le da respiro. ¿Qué hacer con el saber frente a la realidad práctica? ¿El progresismo es apenas un discurso que no llega a la acción cuando debe? Estas y otras preguntas se le hacen carne a la protagonista y nos interpelan como espectadores frente a la toma de conciencia y a la responsabilidad que nos compete como ciudadanos y como humanidad.

En la Competencia Internacional se presenta Red Post on Escher Street, el último film del japonés Sion Sono y también podemos hablar de marca autoral. Esta comedia, fresca y liviana, sobre el mundo de la actuación y el cine podría dividirse en dos partes: la primera es el desarrollo de un casting para participar del próximo film de Kobayashi, un director famoso, que permite presentarnos una coralidad de personajes con un ritmo vertiginoso y mezclando distintas historias sin que perdamos el hilo. La segunda se da a partir de un quiebre donde este director comprende que la industria lo ha cooptado y debe trabajar con lo que hay y no con lo que quiere. Ya estamos en plena filmación y lentamente todo se desmadrará hasta una especie de revolución que adopta el slapstick, los golpes y las corridas para ofrecer como salida el dejar de ser un extra, con todo lo que ello implica y que puede trascender a todos los órdenes de la vida. La maestría de Sion Sono en su puesta en escena para presentar las múltiples historias, dar carnadura a los personajes y vincularlos sin que el relato se vuelva imposible de seguir es destacable, así como el humor que no abandona jamás.

Tres mujeres llegan a una isla, entierran algunos objetos y visitan a una vidente del lugar. Tras un ritual de invocación ésta es arrastrada a un mundo de oscuridad y algo más. En Las sombras, Paulo Pécora construye el misterio y el terror apelando a los recursos cinematográficos con habilidad. Carteles explicativos al estilo cine mudo, sonido envolvente y narrativo y una fotografía en blanco y negro donde el soporte fílmico muestra granulados, saltos, revelados expuestos, manchas que cuentan por encima de la bella estética que también aporta. Este film es parte de la Competencia Argentina de Cortos.

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Tercera Crónica

Día 3: lunes 23 de noviembre

Dos propuestas diferentes para contar los duelos son parte de la Competencia Argentina. En Esquirlas, la directora cordobesa Natalia Garayalde recupera videos familiares y encuentra una mirada muy particular sobre la explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero, Córdoba, el 3 de noviembre de 1995. Con la recién adquirida cámara familiar y a partir del impulso propio de la novedad y la mirada inocente de los jóvenes que la manipulan pasamos del registro privado e íntimo a las angustiantes imágenes tomadas de primera mano en ese día y los siguientes. Sin necesitar la constante comparación de esos instantes reveladores frente a los oficiales (material de archivo televisivo), pero con la contundencia a su favor cuando la realiza, se desenmascara un relato donde la política se enturbia con negociados de armas de altos funcionarios y jueces que trabajan para evitar que se conozca la verdad y la justicia. Las consecuencias de ese hecho a posteriori, en el seno de las víctimas, los “perejiles” acusados y la propia familia de la directora es devastadora.

En Mamá, mamá, mamá también hay otro duelo. Sol Berruezo Pichón-Riviere retrata, con aires martelianos, cómo atraviesa Cleo la pérdida de su hermana menor mientras su madre entra en una depresión, y su casa se ve invadida por su tía y sus primas, su abuela y una empleada doméstica y su hija y unos hombres que vienen a tapar la pileta donde la niña se ha ahogado. Las chicas atraviesan esos días con juegos, mirando televisión, compartiendo secretos, rituales de los niños que no han podido nacer (Cleo tiene su primera menstruación durante ese tiempo de relato), leyendas urbanas de terror, “festejando” el cumpleaños de una de ellas o detrás de un conejo que apareció en el jardín. Actividades alejadas de los mayores que les permiten tener una respuesta propia aunque no puedan evitar las adultas y que las llevan al momento final. Película de climas, de construcción de atmósferas con un elenco a destacar, la tensión de la muerte, del mal que ronda se hace respirable y casi palpable.

Clarisa Navas participa de la Competencia Internacional con Las mil y una. Después de Hoy partido a las 3, vuelve a demostrar que sus retratos femeninos, a tono con estos tiempos, lucen con una naturalidad viva y envidiable. Iris es la protagonista, en su despertar sexual en la diferencia. Todo un mundo donde la diversidad es la “normalidad”, sin la necesidad de explicar o argumentar nada, pone al espectador en otro modo de atención. Uno se deja llevar por ese lapso que compartimos donde aparece tanto el peligro de ese barrio de monoblocks, carenciado, alejado del centro correntino, y sus habitantes, del tráfico de drogas y sexo, de las corridas nocturnas, como también la sensibilidad posible de otros personajes, la construcción de nuevas y elegidas familias conformadas por los afectos y el aguante, del primer amor. Todo luce natural, desde las actuaciones hasta la puesta en escena.

En la era de Manuela de Laborde (Comp. Lat. de Cortos) se muestran las labores desarrolladas en el Taller Experimental de Concreto en Las Pozas, Xilitla. El documental se narra a partir de imágenes que juegan con las formas y lo abstracto, en un registro casi experimental, y donde las dos bandas (sonora y visual) parecen buscar el sentido a través de su alejamiento y ese choque que se produce entre ambas.  

Los arcontes de Natalia Labaké y Agustina Pérez Rial (Comp. Arg. de Cortos) ficcionaliza un hecho real: la investigación que los servicios de inteligencia de la provincia de Buenos Aires realizaron sobre el Festival de Cine y sus invitados en los 60. A partir de los legajos encontrados se desenvuelve la trama de una conspiración propia del mundo de la Guerra Fría con un trabajo que se destaca por lo visual y donde la geometría de los espacios (hoteles, escaleras, pasillos, ventanas, etc) es tanto personaje como aporte estético.

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Segunda Crónica

Día 2: domingo 22 de noviembre

Historia de lo oculto de Cristian Ponce es parte de la Competencia Argentina. Este thriller político en blanco y negro retrata un tiempo ucrónico donde un gobierno se ve envuelto en la impopularidad y los negociados de sus representantes. Políticos, empresarios, jueces y una secta donde la brujería parece ser la fuente de acceso al poder real, se conjugan en un relato de resistencia formado por unos productores y periodistas de un programa de televisión periodismo político que, a partir de una investigación, cree haber hallado la manera de exponer lo que sucede en su último programa al aire. Los 80 vuelven a la pantalla, a través de las formas cinematográficas y de la reconstrucción de época, con un trabajo de tensión dramática que no decae y que lamentablemente, y aún con los toques de magia negra, nos parece contar algo bastante posible y cercano.

Correspondencia de Carla Simón y Dominga Sotomayor es un corto (forma parte de la Competencia Latinoamericana de Cortos) en el que, a través de escritos y voces en off de las directoras, se enuncian sus pareceres sobre la familia, las generaciones, las maternidades, los que ya no están y su legado. Este intercambio audiovisual entre dos artistas jóvenes, una española y otra chilena, parte de lo familiar para implosionar en lo político y colectivo de las luchas recientes que llevaron a cabo en las calles los chilenos. 

Las credenciales de Manuel Ferrari habla de protagonistas en tránsito y que pueden ser intercambiables porque a la corta todos podemos ser otros. Un hombre viaja del delta argentino a Berlín mientras otro lo transporta en su llegada a la ciudad hasta el destino fijado. Prejuicios sociales, “portación de cara”, actuaciones mediante, se desandan en este trabajo que forma parte de la Competencia Argentina de Cortos. Así como también lo hace Los primos esperan de Marina Nerea Malchiodi, donde tres jóvenes se reencuentran para pasar el velorio de su abuela en la casa de ésta mientras el resto de la familia acompaña el cuerpo. Compañía, charlas, bailes, pequeñas peleas parecen ser los modos elegidos para atravesar el duelo. Siempre de forma indirecta, tangencialmente, sin animarse a expresar literalmente lo que sienten.

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020: Primera Crónica

Día 1: sábado 21 de noviembre

Isabella de Matías Piñeiro (Hermia & Helena) es una de las 4 películas argentinas en la Competencia Internacional. Una nueva integrante de Las Shakesperiadas, estas miradas sobre las comedias del Bardo que el director crea para traerlo a nuestra actualidad y nos sirven, también, para ejemplificar qué significa ser un clásico: alguien que sigue interpelando con sus textos a cada época. Entre el actuar y el vivir, la duda y la acción se mueve Mariel (María Villar). La posibilidad de interpretar en una nueva puesta a Isabella, la protagonista de Medida por medida, la hace cuestionarse y replantearse qué quiere de su vida. El trabajo de Piñeiro con los tiempos que fluyen, mezclándose y saltando con total naturalidad, rompiendo el nexo causal directo, sin que generen confusión es para destacar. Así como el trabajo de todo el elenco y la puesta en escena que, en este caso, adiciona el uso de los colores, o más específicamente del púrpura, para sumar ambigüedades y tonalidades frías y cálidas para acompañar a las escenas, como un plus narrativo y expresivo. Escenas que además se duplican, se replican, se espejan y cuentan con ligereza, mas no liviandad, las profundidades del ser humano.

La Competencia Argentina comenzó con Un cuerpo estalló en mil pedazos. El documental de Matías Sappia recupera la figura de Jorge Bonino y reconstruye una vida ligada al arte en su práctica más lúdica. Arquitecto y actor cordobés que pasó por el Di Tella y huyó del éxito viajando a Estados Unidos y luego a París donde lo volvió a encontrar hasta perder la razón, es una sensible mirada, en blanco y negro, que una voz en off narradora siempre con el “dicen” como inicio de cada frase, en una versión que podemos considerar bien intencionada del chisme, y la sumatoria de los testimonios de quienes lo conocieron también en off rearman el relato de una vida, evitando todo lo posible las imágenes de su protagonista.

Al morir la matinée de Maxi Contenti es una coproducción uruguayo-argentina que forma parte de la Competencia Latinoamericana. Un claro homenaje al giallo y al slasher de los 70, y con múltiples referencias cinéfilas, la trama es sencilla: en una sala de cine, de esas inmensas como ya casi no hay, se proyecta una de terror en un día de lluvia copiosa en un Montevideo de los 90. Poco público, y bastante especial, será espectador de la proyección nocturna que realizará una joven, la hija del proyectorista a quien reemplaza por primera vez. Lo que nadie imagina es que más que público serán actores de la cacería que un asesino llevará adelante en la oscuridad del cine buscando comerse sus ojos. Fácilmente podemos advertir que la visión y la mirada son algo más que simple hilo narrativo. Con la tensión necesaria y sin explicaciones psicologistas, se desarrolla este filme que, sin ser original ni buscarlo, derrocha sangre (con buen uso de los efectos) y entretiene.

Vitória es parte de la Competencia Latinoamericana de Cortos. Ricardo Alves Jr. cuenta de modo parco, casi ascético, la urgencia de la coyuntura en su país donde los derechos se ven cuestionados y en retroceso. La protagonista, empleada de una fábrica textil, ejerce en escenas precisas y sin emotividades la práctica de sus derechos menos como miltancia, aunque también, que como modo de afrontar la vida con dignidad.

Sangre Vurdalak de Santiago Fernández Calvete

Natalia (Alfonsina Carrocio) vive con su padre Aguirre (Germán Palacios), su hermano Manuel (Lautaro Bettoni), su cuñada Eva (Naiara Awada), media hermana de ambos, y Malena su sobrina pequeña, en una casona alejada de todo y de todos y cumpliendo estrictos protocolos: restringir los encuentros con los habitantes del pueblo y, especialmente, a la caída del sol, encerrarse y apagar las luces. Natalia acata esas órdenes paternas pero su adolescencia comienza a cuestionarlas y a transgredirlas. Y así aparece Alexis (Tom CL) que entrará a la familia salvándola de un ataque mortal, inexplicable desde la razón.

Esas transgresiones obligarán a Aguirre a explicar los secretos familiares y, a partir de ese momento, todo se complicará vertiginosamente cuando éste tenga que salir a cazar al hombre amenazante que acaba de aparecer para alimentarse de su clan y regrese a esa hora mágica donde no acabó de irse la noche ni de llegar el día. ¿Sigue siendo él o no? Será la duda, entonces, la que mueva a cada personaje a partir de ese retorno. La duda, los celos y los intereses y motivaciones personales.

Fernández Calvete (La segunda muerte, Testigo íntimo) trabaja el género con mano firme desde el guion (una adaptación muy libre de La familia del Vurdalak de Alexei Tolstói) y la puesta en escena. Un cuento de terror que desde el realismo acerca los miedos más primigenios. ¿Qué hacer cuando ese horror tan temido corre por la propia sangre, latente? ¿Y qué cuando deja de ser potencia y se instala en el hogar?

Lo siniestro freudiano, lo ominoso, se hace carne y ficción en Sangre Vurdalak, por eso estremece más y se vuelve posible y cercano. Y para eso no utiliza los golpes de efecto ni el CGI excesivo e impersonal. Sólo el “noble” maquillaje, los climas logrados que construyen la fotografía y la banda sonora y un elenco sin fisuras entre los que se destacan el ya probado Palacios y la revelación de Carrocio.

Sangre Vurdalak es una película de género que no subestima al espectador y consigue generar terror con las mejores armas.

Marea y viento de Ulises de la Orden

Entramos en el documental in media res. Unas mujeres jóvenes cocinando mientras conversan de cosas cotidianas. De ahí pasamos a unos niños llegando a un colegio en lanchas.

La escuela “Los Biguá” del Río Carapachay, en el Delta del Paraná (Tigre), no es sólo un proyecto educativo (que no cuenta con el aval oficial), sino que es una manera diferente de entender la educación y de generar autonomía en los chicos que juegan a las escondidas o colgándose de los árboles del lugar, colaborando con las tareas de mantenimiento del establecimiento o cocinando y recitando a Lorca, leyendo a Dumas, aprendiendo de geografía armando rompecabezas divididos en grupos, sentados en ronda, por edades e intereses, cada uno de ellos con un maestro pero todos en el mismo y único salón que oficia de espacio de clase.

El colegio se sostiene económicamente por la panadería que por turnos llevan adelante los padres y madres, donde fabrican productos que venden afuera o, también, los que se consumen como desayuno o merienda.

Ulises de la Orden (Río arriba, Vilca, la magia del silencio) evita las entrevistas a cámara y decide que Marea y viento narre por medio de distintos momentos montados al efecto de dar cuenta de la experiencia que se está llevando a cabo, como si fuéramos invitados al evento. El cocinar, el desarrollo de las clases, las llegadas de los chicos, las reuniones de padres/madres con los maestros van dando forma a este acercamiento primero, y a gran escala, de lo que significa elegir otra manera de vivir.

Puntuación: 3 de 5.

Una aproximación documental a un proyecto educativo distinto y por fuera del marco oficial es lo que ofrece Marea y viento de Ulises de la Orden.

Vilca, la magia del silencio de Ulises de la Orden y Germán Cantore

Ulises de la Orden conoció a Ricardo Vilca (1953-2007), guitarrista y compositor, cuando musicalizó su filme Río arriba allá por 2006. Desde ese momento se creó una amistad que creció a la par del conocimiento del público por el músico.

Festivales, recitales, colaboraciones con otros colegas de renombre (Ricardo Mollo, León Gieco) fueron haciendo conocido a Vilca, quien igual decidió quedarse en su tierra natal, Humahuaca, aún sabiendo que “Dios está en todos lados pero atiende en Buenos Aires”, como suele decirse.

Vilca compuso su repertorio fusionando la música andina con el rock, el jazz, el tango piazzolliano, la música clásica (Bach especialmente) y los sonidos de su terruño, no sirviéndose de la alegría esperable en ese ritmo, sino apostando a incorporar la melancolía y la tristeza.

Entrevistas varias (a sus amigos, colegas, hijos, periodistas, entre otros), se mezclan con material del archivo familiar y los propios de uno de los directores. Igualmente, más que a las palabras, el documental da un gran espacio a la música recuperando recitales, ensayos y grabaciones, y también musicalizando las bellas imágenes del norte argentino con sus cerros, sus valles, sus colores y su aridez.   

Hay que destacar el uso del primerísimo primer plano en la mayoría de las presentaciones del protagonista. Una decisión que se vuelve afección sentida y que va logrando emocionar, luego de un inicio algo errático y que recurre a la sumatoria de cabezas parlantes.

Puntuación: 3 de 5.

Vilca, la magia del silencio es un documental que permite conocer a un músico excepcional, lamentablemente poco conocido y que se merece este homenaje.

El árbol negro de Damián Coluccio y Máximo Ciambella

En pleno monte formoseño, Matías cuida su rebaño de cabras, siembra la tierra, charla con los otros miembros de la comunidad Qom sobre sus derechos avasallados y cómo defenderlos, participa en asambleas y en cortes de ruta para visibilizar sus reclamos.  

Las imágenes del documental de observación, con sus momentos que captan la realidad de la vida y los paisajes que le dan entorno, buscan conjugarse con otras de gran belleza visual en las cuales una voz en off relata la leyenda del origen del mundo y de ese árbol en mitad de la laguna, antes verde y vivo y ahora seco y negro. 

La poesía se hace presente en esta ópera prima de Coluccio y Ciambella (Mejor Película de la Competencia Argentina del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018), pero hay algo en la confluencia de los registros que no logra amalgamarse con fluidez. Cierta liviandad o simpleza en la manera de encarar y mostrar los asuntos se vuelve, paradójicamente, pesada y densa, como arrastrando el tiempo y, en esa sensación, al mismo espectador.

Uno se queda con la idea de que procurando no centrarse en lo social, en la historia y en lo político, se busca contar desde otro lugar: lo mítico, con su circularidad y su forma cíclica (una manera de narrar propia de las comunidades originarias), pero tampoco termina de lograrse ese cambio paradigmático más que en la superficie. 

Puntuación: 3 de 5.

El árbol negro es un documental con una temática ya vista sobre las comunidades originarias cuya diferencia es la poesía que aporta el mito y una fotografía destacable.

Lejos de casa de María Laura Dariomerlo

En los primeros minutos de Lejos de casa, Flor (Cumelén Sanz) se besa con una chica, toma cerveza y vino (directamente de la botella), se droga y no le importa deberle dinero a su dealer ni intercambiar con él besos o golpes. Al espectador no le quedan dudas, dadas las “claves” referidas, de que algo le pasa. Algo profundo que trata de tapar con lo que tiene a mano.

Su padre (Daniel Kuzniecka), harto de sus posturas irresponsables y sus enojos constantes, la envía a la costa con su madre para tratar de encauzarla. Así andará por la vida ahora trasladada a una ciudad ajena, con una progenitora (Ana Celentano), profesional, con la que no parece tener un vínculo, y con la relación que entabla con un joven kiosquero (Gabriel Gallicchio) que alquila una habitación en la casa materna.

Quizá en la manera de trabajar el film hay algunos lugares comunes o clises que se entienden y aceptan como “verosímiles ficcionales”: si alguien lleva una cámara colgada del cuello todo el tiempo es fotógrafo (en este caso fotógrafa), pareciera que no se necesita nada más que algún momento en donde el personaje hace que saca fotos y está construida la profesión o rol vocacional.

En esos usos, la cuestión es la mayor o menor capacidad de guionistas y directores para la construcción, pero hay otras decisiones que son más cuestionables: dar a entender que los problemas de adicción o en los vínculos humanos (la madre aunque la ama la tuvo como “regalo” a su esposo que le posibilitó hacer su carrera de médica) son fáciles de resolver y en lo que lleva la duración de una película. Desarrollar ciertos temas como si fueran menos complejos de lo que son es algo a revisar. Y no me refiero a lo que espeja como reflejo de una verdad/realidad sino por el mismo verosímil que requiere una ficción.

Más allá de eso, Dariomerlo realiza una película correcta en todos sus rubros, que se apoya en las buenas actuaciones de su elenco y que avanza en algunas cuestiones interesantes como lo es el tratar el instinto maternal como un constructo cultural (en una de las mejores escenas del film).

Puntuación: 3 de 5.

Lejos de casa es un drama que no derrocha originalidad pero cumple con su cometido, aunque ostenta cierta mirada demasiado positiva o naif frente a los problemas que toca.

Puntuación: 3/5

Una historia de la prohibición de Martín Rieznik y Juan Manuel Suppa Altman

A partir del caso de Eric Sepúlveda que en 2016 fue arrestado en Córdoba por tenencia de aceite de cannabis, causa por la que pasó bastante tiempo preso y aún sigue procesado, los directores Suppa Altman y Rieznik, basándose en el libro del primero La prohibición: un siglo de guerra a las drogas, desarrollan una historia sobre las posiciones prohibicionistas que los estados, en general, llevan adelante sobre las drogas (cultivo, uso, tenencia, etc).

Una historia de la prohibición, que no escapa del todo de cierto formato televisivo, está dividido en 5 capítulos. Cada uno de ellos con una voz narradora (la de Martín Armada, jefe de redacción de la revista THC) que ocupa la primera parte de los mismos y se dedica a desarrollar la línea cronológica con material de archivo (cine, televisión, fotos, diarios, etc), dando cuenta de lo que se oculta en cada época (la búsqueda de enemigos, el cinismo político, etc.) y analizando los subtextos. La otra parte es el presente del tema en diferentes países (la legalización en Uruguay por ejemplo) y la postura de la fuerza policial y de la justicia provinciales para desarrollar lo que ocurrió con Eric (Fuerza Policial Antinarcóticos).

El documental no oculta su militancia y su posición en contra de las posturas punitivas y prohibicionistas sobre la problemática de las drogas, y lo argumenta con claros ejemplos y hechos históricos para demostrar que hay una alianza entre la medicina, la política, la policía y los medios para mantener, sin razón fundamentada, esta postura que sostiene la prohibición y lleva adelante la criminalización de los sectores populares en procura de satisfacer a los sectores medios y altos y su hipocresía.

Puntuación: 3 de 5.

Una historia de la prohibición es un documental que, a pesar de su formato televisivo, consigue abrir la discusión sobre el tema de las drogas con argumentos históricos sólidos y ejemplos presentes claros.   

Los hijos de Isadora de Damian Manivel

Después de perder a sus dos hijos pequeños, que mueren ahogados cuando el auto en el que viajaban cayó al Sena, la bailarina Isadora Duncan, transida de dolor, tiempo después, desarrolló Le Mére, una obra coreográfica, para canalizar, de alguna manera, a través del arte, ese sufrimiento y homenajear y recordar a sus pequeños.

En Los hijos de Isadora el director Damian Manivel, también bailarín, sigue a cuatro mujeres que, a partir de la danza, se cruzan frente a nuestros ojos aunque no se conozcan entre ellas.  

Una joven bailarina ensaya el solo en un estudio de baile, mientras lee la autobiografía de Duncan, estudia los pasos, se apropia de un sentir para trasladarlo a los movimientos y experimentarlos en el cuerpo. Una maestra y una alumna, una niña con síndrome de down, hacen lo propio mediante ejercicios y clases que tratan de explicar la importancia del gesto como contador de una historia. Finalmente, una mujer mayor, excedida de peso y que se ayuda con un bastón para andar, asiste a una representación de la obra y al volver a su casa podremos ver lo que provoca (en ella) el arte.

Casi sin diálogos, la historia se cuenta por las voces que leen el texto de la Duncan pero, también y principalmente, por los cuerpos y sus movimientos y, a través de la puesta en escena, vemos cómo se espeja en cada protagonista ese eje que conforman las maternidades: solitarias, en lejanía, trágicas. Ya sea ejercida o por ser, desde cada uno de los vértices de ese vínculo.

Si puede señalarse como algo fría la mirada quirúrgica de los dos primeros segmentos, no es menos acertada observarla como un acercamiento en donde la cámara se invisibiliza y va transmitiendo, sin subrayados ni explicitaciones, sensaciones sutiles y profundas. Lo que expone, en contraste, la construcción del tercer segmento que busca la empatía con una puesta que evidencia su artificialidad y su finalidad. No es que sea trazo grueso pero sí un poco facilista.  

Puntuación: 3.5 de 5.

Los hijos de Isadora es una ficción con tintes de documental que acerca el mundo de la danza al público en general con sutileza y una puesta en escena donde el movimiento es vital.

Puntuación: 3.5/5