Crónica de una tormenta de Mariana Barassi

Crónica de una tormenta se sucede por completo en la redacción de un importante diario gráfico. En vísperas de Navidad, se hace el brindis entre los periodistas, se refiere brevemente al estado actual del periodismo, algo que “ya no es lo que era ni tampoco se lee de la misma manera” y que se ha tornado inmediato, breve, sin tiempo para largas columnas y enfocado en lo visual, en la apariencia: la idea es pasar a la pantalla, grabar videos.

Maca (Clara Lago) es una mujer que ha trabajado largos años allí, que supo hacerse su lugar. Pero cuando la gente se va yendo a sus casas y queda un momento a solas con Antonio (Ernesto Alterio), después de una conversación que pretende ser pasada por casual pero se siente forzada por él, le confiesa que a causa de una enfermedad grave debe dejar su puesto y ella es una de las posibles candidatas. Su competencia es ni más ni menos que Vargas (Quique Fernández), un periodista al que Maca detesta por su forma poco correcta y leal de trabajar.

A lo largo de toda esa noche de tormenta, y de toda la película, Antonio y Maca van desentrañando sus oficios y sus vidas personales. Él es un hombre de familia, casado, con un trabajo al que supo ponerle el cuerpo cuando era joven como corresponsal de guerra; ella lo admira, se enamoró del periodismo gracias a él y lleva una vida un poco más libre porque además, aunque quisiera, sabe que ser madre y formar una familia es algo que se antepone a su trabajo y cuando tuvo que elegir no lo dudó.

Así, el guion de Mariana Barassi aprovecha para poner un montón de cuestiones actuales sobre la mesa, sobre todo en relación al feminismo y a la mujer en contraposición al hombre en lugares de poder. No obstante muchas de estas conversaciones no parecen fluidas, se sienten forzadas. Como la inclusión de la sexualidad de Maca y los estigmas que les imponen a las mujeres; es un tema que no se aprovecha. No se profundiza demasiado en ninguna de las cosas que se propone reflexionar o cuestionar.

El argumento entonces gira en torno a esa decisión sobre el futuro liderazgo y lo que suceda esa noche puede influir bastante. O quizás, en realidad, ésta ya esté tomada aunque hay una ligera esperanza de que algo pueda cambiar. Pero, para ser una historia sobre periodismo, llama la atención que no hay detrás una investigación o noticia que ayude como hilo narrativo; al contrario, aparece algo sólo a cuentagotas en la resolución, lo que suma a la sensación de un guion forzado. No hay una búsqueda de la verdad, si no una lucha por el poder. Estamos ante una historia que podría haber sido mucho más oscura y arriesgada.

Las interpretaciones funcionan. Clara Lago siempre permanece como una mujer firme y decidida, alguien que no tuvo otra opción que mantener esa postura para triunfar en este rubro, y es quien transita las dudas y cuestionamientos sobre hasta dónde está dispuesta a llegar para conseguir lo deseado. Ernesto Alterio se permite mostrarse un poco más dócil pero porque, a la larga, fue quien siempre tuvo el poder y ahora le resta entregárselo a alguien más, se percibe algo de nostalgia en él. Quique Fernández, en cambio, aparece más deslucido con su menor tiempo de pantalla, resulta unidimensional, es fácil desde el primer momento en que aparece saber hacia dónde se va a dirigir.

Crónica de una tormenta está basada en una obra de teatro y Barassi no logra despegarse demasiado de esa forma de contar una historia: pocos personajes, una locación y una trama que avanza mayormente a través de los diálogos.

Puntuación: 2.5 de 5.

Crónica de una tormenta pone sobre la mesa cuestiones y reflexiones actuales sobre el periodismo y sobre el machismo que impera en estos lugares de poder. Pero lo hace a través de un guion que no tiene ni la fluidez ni la profundidad necesaria. De todos modos tiene buen ritmo y cuenta con la destacable interpretación de Clara Lago.