Crónicas Sanjuaninas Unasur 2013 Día 3

El sol se asoma por la ventana del cuarto del hotel entre las rendijas que la cortina permite. Nadie quiere arriesgarse a asegurar que ya no es tan necesaria la ropa abrigada que llena las valijas. Pero… lo que sí, la mañana del miércoles ofrece una grilla a estrenar en Unasur.

Festival de Cine Unasur Día 3 - Visión del Cine

La primera clase del seminario de montaje que dicta Alberto Ponce, la segunda del de actuación de Pepe Monje y la mesa “El rol social del actor” presentada por la Fundación SAGAI. Hoy se proyecta Soñar, soñar, quizá la película más incomprendida y más tardíamente reconocida de Favio en el marco de su retrospectiva-homenaje.

Mientras también se podrán ver: Imágenes paganas (Cucho Constantino) el interesante documental sobre Virus; la coproducción boliviano-alemana Ciudadela (Diego Mondaca) sobre una cárcel en La Paz que ostenta su particularidad y la inquietante Deshora (Bárbara Sarasola-Day), vista en el último BAFICI, que cuenta la irrupción, en una finca salteña, de un joven familiar desconocido y con problemas en la vida matrimonial de una pareja que no parece estar pasando su mejor momento.

La Televisión Digital Abierta (TDA) tuvo su espacio en el Festival UNASUR con actividades que se desarrollaron a lo largo del día. Durante la noche la disertación y la charla explicativa contó con la presencia de autoridades nacionales y por la mañana en el auditorio del Museo Provincial de Bellas Artes se llevó a cabo un seminario en el que los expositores fueron: Hugo De Vido, Secretario General del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología; Fabián Blanco, Jefe de Gabinete de la Secretaría de Cultura y Lourdes Chimenton, Panorama Argentino. La charla sirvió para aclarar y ampliar conceptos que comienzan a estar muy en boga en estos tiempos. La idea de inclusión social que porta la TDA, como umbral de acceso al pueblo a nuevas tecnologías y la comunicación como un derecho humano. Las posibilidades que se abrieron desde 2010 y que aún tiene mucho por delante significan una revolución en el marco de las comunicaciones. Mientras se desarrolla y se amplia el BACUA (banco audiovisual de Contenidos Universales Argentino), una fuente de contenidos audiovisuales digitales de libre acceso y distribución gratuita y la creación de CePIA como fomento de contenidos audiovisuales a través de concursos federales. También se pudo observar material que conforman los hasta ahora 100 programas de “Panorama Argentino”, el primer noticiero federal con notas producidas en cada provincia por periodistas de cada lugar, para dar cuenta de lo que no se ve en otras señales que toman a Buenos Aires como el único lugar capaz de generar noticia.

El Cartel de los Sapos - Visión del Cine

Por la tarde asistí a la proyección de la colombiana El cartel de los sapos. Primero libro autobiográfico, luego serie de televisión, la película adopta el ritmo y la forma de un mal culebrón de la tarde. Martín “Fresita” González, un joven que forma parte del Cartel del Valle del Norte para escalar posiciones, ganar dinero y sobre todo conquistar a su amada Sofía, se verá enredado en deudas y negocios cada vez más peligrosos para intentar saldarla que lo llevarán a México y Nueva York en un descenso a los infiernos que tiene poco de reflexivo, filosófico y poético y mucho de policial yanqui (por su estética y su ideología rancia). Un thriller que cree que el ritmo se alcanza con un montaje vertiginoso y cámara en mano. Un filme con un guión tirado de los pelos y que provoca la risa, actuaciones pobres y música “joven” constante, donde nada importa demasiado, ni siquiera la idea de verosímil, y mucho menos el derrotero de los protagonistas.

Por la noche se ofreció la Fiesta Cubana. Otro momento donde pudimos cruzarnos todos los que estamos participando del Festival para compartir anécdotas, intercambiar opiniones sobre lo visto, debatir sobre cine, generar encuentros y distendernos para esperar lo que resta hasta el cierre del viernes entre tragos, delicatessen y música.

Crónicas Sanjuaninas Unasur 2013 Dia 2

Martes 17 y el Festival Unasur sigue su rumbo, viento en popa (sí, también por el frío que aún surca las calles sanjuaninas).

cine cubano representado en las figuras de los destacados maestros documentalistas Estela Bravo y Santiago Alvarez. - Visión del Cine

Las actividades especiales del día consisten en el segundo encuentro del Seminario de Realización a cargo de Sandra Gugliotta y el primero del Seminario de actuación a cargo de Pepe Monje y de dos homenajes muy importantes al cine cubano representado en las figuras de los destacados maestros documentalistas Estela Bravo y Santiago Alvarez. El primero con la presencia de Estela Bravo, Roberto Smith y Alejandra Guzzo y el segundo con el agregado de Lázara Herrera.

En el marco del Homenaje a Leonardo Favio se proyecta Nazareno Cruz y el lobo y mientras continúan las proyecciones de las películas que conforman las distintas competencias, entre las que podemos destacar: la paraguaya 7 cajas (Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori): un intenso y entretenido thriller en el Mercado Central de Asunción con vueltas de tuerca que no dejan ni un momento de respiro; las argentinas Blackie: una vida en blanco y negro (Alberto Ponce): un profundo y delicado homenaje a la señora televisión, La chica del sur (José Luis García): sobre la líder activista surcoreana Lim Sukyung que consiguió con un gesto individual realizar un acto revolucionario que cambió la mirada de las dos Coreas y la búsqueda del director sobre aquel momento y el presente tanto del objeto de análisis como de su propia vida y la coyuntura mundial.

También se verá Mercedes Sosa, la voz de Latinoamérica (Rodrigo Vila), el sutil y emotivo homenaje a la Negra y la ficción sobre los años de Perón en España que construyó Víctor Laplace en Puerta de Hierro, el exilio de Perón.

Como parte de una noche especial se exhibirá una de las mejores películas que se estrenaron comercialmente en el país y que siguen cimentando la potencia actual de la cinematografía portuguesa, en general, y la de su director Miguel Gomes, en particular: Tabú. Un cruce de recuerdos, memoria y pasión con una bellísima fotografía en blanco y negro y una historia de un romanticismo puro, un melodrama subyugante construido a puros silencios, como el mejor cine silente, y una banda sonora encantadora.

O palhaço de Selton Mello - Visión del Cine

La sorpresa del día fue la brasilera O palhaço de Selton Mello. Mello funge como protagonista, guionista y director de una película encantadora y encantatoria que habla de elegir ser lo que se es cuando una crisis existencial nos parece ir tomando el cuerpo, el alma y el ánimo. Un circo (Esperanza) recorre los caminos de tierra del interior brasilero llevando esa pizca de ilusión y arte que remueve las vidas grises y monótonas de los habitantes de los pueblos perdidos dotándolos de sueños. Sueños que no están muy alejados de los que cargan los mismos integrantes del circo. Benjamín es un joven apocado, abrumado por el rol que ya ni recuerda cómo asumió ni por qué, que a veces parece quedar tildado en algo que sólo él ve, que repite como un robot frases o parece vivir en piloto automático, pero que muestra en latencia un fuego que parece estar apagándose en su vida civil pero que destella cuando se calza su ropa de payaso y sale a la pista a divertir. O al menos hasta este momento. A medida que el circo va avanzando en su recorrido, Benja se va marchitando. Pero no es sólo angustia lo que nos gana como espectadores porque también el nivel de absurdo se apodera del registro y del tono, con un humor de esos que remiten a cierta filmografía de Europa del Este (apoyado en la música), allá Kusturica, para ir convirtiéndose en algo más cercano a Kaurismaki a medida que llega el final. Con una puesta en escena ajustadísima e inteligente, unos encuadres exactos y bellos, una dirección de arte destacadísima, una fotografía viva para retratar cada espacio natural expuesto, un guión que no le teme a los sentimientos, actuaciones ricas en matices y una banda sonora exquisita, O palhaço es una joyita de esas imperdibles que lamentablemente no abundan, que no le teme a la mezcla de géneros pero no por el hecho de cumplir con los requisitos de la posmodernidad sino por la necesidad de hallar la forma que la narración pide. Un viaje exterior e interior imbricados que se desarrollan enlazando pequeñas anécdotas, que luego se tornarán significativas, para llevar al protagonista a elegir su destino.

Crónica sanjuaninas Dia 2 - visión del Cine

Por la noche el Festival nos agasajó en una finca cercana a la capital. La prensa, los invitados, los jurados, el staff y las autoridades provinciales, nos reunimos en una carpa, una fría pero bella noche de luna, a degustar un asado regado con un buen tinto sanjuanino. Noche que se coronó con la presencia de Peteco Carabajal que acompañado de su guitarra cantó varios temas de su repertorio y que cerró con el coro de las voces de los presentes entonando primero el Himno Nacional y luego, en memoria de nuestros hermanos chilenos, “Volver a los 17”, de la gran Violeta Parra.

Crónicas Sanjuaninas Unasur 2013 Día 1

Ni bien llegado al aeropuerto de San Juan uno (por ser la primera vez que pisa estos suelos) observa el paisaje, mira el cielo, el horizonte (que acá nos depara montañas) y, especialmente en estos días en particular, se abriga porque el invierno se muestra más crudo que lo que el recuerdo de los sanjuaninos puede albergar en la memoria.

2 Unasur Presentación Crónica del primer día - Visión del Cine

Un frío que se mitiga fácilmente cuando el Festival UNASUR Cine y todo el staff que lo compone lo están esperando a uno, en particular, y a todos los invitados, en general, con los brazos abiertos.

Un Festival se mide también por las ambiciones que lo constituyen. Y entonces esta 2da. Edición de UNASUR es grandiosa. El salto comparativo -con respecto a su primera edición- de cantidad, más de 150 películas (entre cortos y largos), y de calidad en sus competencias (que debieron abrirse y hoy son 3: ficciones, documentales y cortos), las conferencias de prensa de los principales representantes de las películas en competición, más las actividades (charlas, seminarios, recitales, exposiciones, etc.) y proyecciones especiales multiplicadas durante el día son la clara muestra de que hay que trazar recorridos para poder culminar el día sacándole el mayor provecho al tiempo. Siempre un Festival es un derrotero particular en el que uno hace gala de su libre albedrío y si bien disfruta de las elecciones que van conformando el camino, tampoco puede olvidar lo que se está perdiendo de ver o a los eventos a los que no está pudiendo asistir.

Hoy lunes 16 hubo un Encuentro de asociaciones de directores y representantes de Festivales, se realizó el primer encuentro del Seminario de Realización a cargo de Sandra Gugliotta y una clase magistral de guión a cargo del maestro Eliseo Altunaga, de la Escuela Internacional de Cine y Tv de San Antonio de los Baños, Cuba. Mientras se proyectaban, entre otras, la uruguaya Tanta agua (Ana Guevara y Leticia Jorge), las argentinas El gran simulador (Néstor Frenkel), Por un tiempo (Gustavo Garzón), Días de vinilo (Gabriel Nesci) y dentro de la actividad especial del Homenaje a Favio: El dependiente.

Malvinas 30 Miradas en UNASUR - Visión del Cine

Mi recorrido comenzó con la actividad de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación: “Malvinas. Una retrospectiva audiovisual de la memoria social y los sentidos” que se desarrolló en el auditorio del bellísimo Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson. La misma contó con la participación del subsecretario de Promoción de Derechos Humanos, Carlos Pisoni; el presidente de la Comisión Nacional de Ex Combatientes de Malvinas del Ministerio del Interior y Transporte de la Nación, Ernesto Alonso y la coordinadora del programa “Educación y Memoria” del Ministerio de Educación de la Nación, Lic. María Celeste Adamoli en una mesa de presentación y debate sobre la construcción de la Memoria social y colectiva sobre la cuestión Malvinas y el impulso que desde el Estado se le está dando a través de políticas activas y de apoyo. Para terminar exhibiendo cortos sobre la temática, desde los dirigidos por conocidos realizadores (Stagnaro) pasando por los trabajos de estudiantes bonaerenses y por el material producido por el ministerio de Educación de la Nación, para terminar con la proyección de tres cortometrajes pertenecientes a la serie Malvinas – 30 Miradas producidos por CePIA (Centro de Producción e Investigación Audiovisual de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación), conjuntamente con el SATVD-T (Consejo Asesor de la Televisión Digital Terrestre y en colaboración con la UNTREF (Universidad Nacional de Tres de Febrero): Fragmentos de Nicolás Gil Lavedra, Un juego de silencio de Rolando Almirante y Prohibido el olvido de Roberto De Biase.

Una de las actrices más importantes del cine argentino está en UNASUR y ofreció una charla íntima que moderó Carlos Polimeni, ella es Graciela Borges y habló de todo con una gracia y un humor que pocos le adjudicarían siempre obnubilados por su belleza (“siempre preferí personajes que no me lucieran fotogénicamente para que pudieran ver el trabajo, luché mucho con esas críticas como la de Ernesto Schoo, -que sólo tiempo después y hablando con él supe entender-, cuando escribió sobra la protagonista de Heroína: una belleza catatónica”) y su voz tan particular. Un talento y una sabiduría que fluyen con una sinceridad tan natural le permitieron convertirse en una señora actriz que trabajó con los mejores directores atravesando décadas y estilos: Torre Nilsson, Favio, de la Torre, Martel, Burman, Ortega. Anécdota tras anécdota fue desgranándose una historia de vida y del cine nacional en las que se cruzaron los nombres y el recuerdo de Beatriz Guido y sus eternas mentiras (“yo miento para hacer feliz a los demás”, le decía la famosa escritora y guionista de Babsy), de Elsa Daniel, de Bárbara Mujica y de Victoria Abril, de Lautaro Murúa, de Vicente Aranda, de Paul Newman y de Alain Delon, pero también de Mercedes Sosa, de Charly García y de Paul Mc Cartney.

Graciela Borges en UNASUR - Visión del Cine

Ante la consulta de si sería capaz de retomar el proyecto inconcluso de Favio, El mantel de hule del cual iba a ser la protagonista, ahora accediendo al sillón de directora, Borges (apellido artístico que tomó ofrecido a préstamo por el propio escritor Jorge Luis en una visita usual a la casa de una familia amiga en común) desestimó la idea. “No podría reemplazar a Favio en un proyecto tan Favio y no me imagino quien podría filmar esa película, sí me gustaría actuarla si se hiciera”. También recordó a su amigo diciendo “Favio nunca fue un principiante, nunca. Sabía lo que quería.”

Ante la elección de sus personajes más queridos en el cine, enumeró los de Pobre mariposa, poder tocar el piano en Funes, un gran amor, Heroína y El infierno tan temido y reconoció que ama que los directores jóvenes la convoquen para su cine, que empiezan con los halagos y que al segundo día de filmación ya la reclaman tras un chistido, al grito de “Borges, vení” y en esa irreverencia encuentra una felicidad tremenda. Pocas, poquísimas como ella capaces de reírse de sí mismas y de terminar imitando a un mediático abogado de estos tiempos y a otra actriz devenida en conductora televisiva en una charla durante unos famosos almuerzos.

Insurgentes es la última película de Jorge Sanjines y que forma parte de la Competencia Oficial Ficciones. El destacado director boliviano vuelve a retomar una temática que les es afín para desarrollar históricamente el camino que nació en la disputa intelectual y la matanza de los pueblos originarios que conforman la identidad boliviana a estos tiempos donde “un indio es presidente de la República”. Construido como viñetas que dan cuenta del historial de las acciones de poder violento sobre las mayorías silenciadas en una anómala continuidad lineal (que empieza en el presente y va desarrollándose hacia el pasado hasta regresar al hoy) y que tienen mucho de aquellas revistas para chicos de nuestra infancia, a través de una mirada que puede ser tildada de un poco superficial o unidimensional, donde se invierte la carga positiva dando ahora el lugar central a los marginados de la Historia Oficial.

Se puede observar una cierta impostura en las actuaciones de las clases altas, una incomodidad en la manera de llevar las vestimentas de época que hacen algo de ruido en el espectador y tiñen indefectiblemente el registro y el tono, salpicándolos de obviedades y de lugares comunes que se ven reforzados en un final demasiado explícito, poco profundo y al que es mejor pensarlo un poquitín ingenuo antes que simplista.

Renoir, Pintando el cine

La Riviera Francesa en 1915. Son los últimos años de Pierre-Auguste Renoir. El famoso pintor lidia con la muerte reciente de su esposa y con las secuelas de una enfermedad artrítica en sus manos que le dificulta, pero no le impide, seguir desarrollando su arte.

Encerrado en su casa de la Costa Azul, Renoir, parece elegir alejarse de la coyuntura de la Primera Guerra Mundial, que devasta al mundo con su destrucción y muerte (a pesar de tener a dos de sus hijos peleando en el frente), pintando bellas mujeres desnudas en paisajes bucólicos y coloridos. Es entonces que una hermosa joven, Andrée, aparece ofreciéndose como modelo. El anciano artista encuentra en ella su nueva musa y parece renacer. Pero a las otras mujeres, que manejan y administran la casa y cuidan al señor, no les resulta agradable. Demasiadas ínfulas, demasiada rebeldía, demasiado ímpetu, demasiada “modernidad”. Cuando Jean Renoir (lejos aún del futuro director de cine en que se convertirá) regrese a la mansión paterna, para recuperarse de una herida en combate, se quedará prendado de la joven (quién tiempo después será su esposa y la actriz de sus primeros filmes) e iniciarán un romance tumultuoso que les cambiará la vida.

A caballo entre el cine de qualité europeo y de la biopic hollywoodense, la película del director Gilles Bourdos, -presentada en 2012 en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes-, busca despegarse de ambas categorías desplegando con sutilezas, detalles y tiempos necesarios, que no morosos, una historia que indirectamente da cuenta de un artista del siglo XIX y otro del siglo XX. Un pasaje entre la pintura y el cine en esos momentos en que la obra de arte comienza a pensar la pérdida aurática en tiempos de la reproductibilidad técnica.

Es de destacar la actuación del terceto protagónico. Y si bien el reconocido Michel Bouquet vuelve a demostrar sus dotes, los noveles Christa Théret y Vincent Rottiers no le van en zaga.

Más allá de cierta repetición de situaciones, de unas elipsis antojadizas en la sucesión de los acontecimientos que se seleccionan para narrar la historia y de los giros del guión para no perder ni la tensión dramática ni la atención del espectador, hay una búsqueda por no cargar las tintas en las respuestas psicologistas para las decisiones que toman los personajes y evitar los subrayados y los trazos gruesos.

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La fotografía funciona como clave para entender las virtudes y los defectos de la cinta. La indiscutible belleza de la paleta de colores siempre vivos y atrayentes que se despliegan ante nuestros ojos termina evidenciando el intento de remedar la pintura impresionista de Renoir. Lo que se refuerza con los planos y los encuadres demasiado cuidados que generan, a la larga, pura artificialidad (la qualitè referida). Algo así como un preciosismo exagerado. Que por suerte no termina ahogando por completo la vida que Andrée insufló en un anciano a punto de morir y un joven que, más allá de los peligros latentes de la guerra, no sabe con certeza que hay un futuro que lo espera.