Historia de mi nombre de Karin Cuyul

La película da su inicio con la voz en off de la propia directora mientras observamos imágenes difusas en primera persona. Encuadres desenfocados, desanclados y recortados de una realidad perceptiva de lo que pareciera ser un incendio de su propio hogar de niña. A partir de esa experiencia en la que ella siente que comenzó a “desaparecer como el pueblo” (en referencia a Chile) acusando que “todo acabo y comenzó ese día”, decide reconstruir la estructura de este documental personal que mutará a una enorme metáfora sobre la historia de un país y sus consecuentes dictaduras.

Resulta que la directora recibe su nombre de Karin Eitel, una mujer detenida y torturada en la dictadura de Pinochet en 1987. Como homenaje, su mamá y su papá la llaman Karin y hoy ella reconstruye, desde su lugar de individua, parte del pasado del pueblo chileno. Durante el recorrido del relato, ella confiesa que “cada vez que avanzo (en la historia de por qué la llamaron así), mi madre dice no.” Entonces, en función de estos “secretos familiares” emprende su viaje hacia los espacios y lugares en donde fue subsistiendo con su familia, esperanzada de poder recordar o, al menos, reconectarse con su niñez y quizás, desde ahí, poder comprender el silencio de sus mapadres.

Así como Karin reconstruyó su adultez omitiendo, de alguna forma, su propia infancia, Chile lo hizo con su democracia mientras omitía la propia historia. Lo no dicho en su madre y su padre, ahora sobrepasan el ámbito personal y, es por ello que, la búsqueda sobre la recolección de recuerdos no culmina con la historia de origen de su propio nombre, sino que el cine denota, otra vez, que lo personal es político.

Karin observa y reflexiona en primera persona desde la parte trasera de un auto en búsqueda de memorias durante todo el film. Jamás la vemos a ella, pues somos ella mientras viajamos y miramos por la ventana hacia un afuera al que nunca salimos, lo que nos despierta preguntas ¿Adónde vamos? ¿De quién huimos? ¿Por qué viajar es mi mayor recuerdo?

Ella relata que su familia nunca tomó fotografías, por lo que también recorre su infancia a través de imágenes de archivo que una familia le prestó para su reconstrucción. Y acá es donde genera el estudio de la propia mirada pero desde lo ajeno, recordando que la base de su familia siempre fue la de pertenecer a un no lugar, pues ellxs “no eran ni de uno ni de otro, no pertenecían ni al Si ni al No…” y ese “silencio familiar”, esa “identidad invisible”, se debe, según su propio padre, a que “Chile es un país muy largo y la historia en cualquier momento se puede repetir”.

Puntuación: 3 de 5.

Historia de mi nombre es un documental reflexivo sobre la búsqueda de un pasado individual que atañe a todo un país.

Publicado por

Gretel Suárez

Realizadora Cinematográfica, eso dice mi título.

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