Respira de Gabriel Grieco

Leonardo es un temperamental piloto comercial que luego de una pelea es despedido. Empujado por su mujer, que ya no quiere más ser el único sostén de la familia mientras él no hace otra cosa que deprimirse, consigue trabajo como piloto de un “mosquito”, una avioneta que fumiga los campos con sustancias tóxicas que optimizan la cosecha pero ponen en peligro a los habitantes y la fauna del lugar. La falta de control sobre los dueños de los campos y la corrupción ayudan a que la familia más poderosa del lugar pueda abusar de los derechos de los otros campesinos. Así, Leonardo y su familia quedan atrapados en medio de una disputa entre dos bandos que los pondrá en peligro.

La premisa de Respira no sólo es interesante, sino que casi podríamos decir es importante para la realidad a la que la sociedad se enfrenta hoy día frente a la contaminación constante de los agroquímicos. Sin embargo, la película carece de la eficacia necesaria para llevar este argumento a buen puerto.

A pesar de tener un elenco con figuras importantes como Sofía Gala, Leticia Brédice y Gerardo Romano, por nombrar algunos de los actores, los personajes son muy estereotipados y carecen de la profundidad necesaria para que el espectador pueda involucrarse emocionalmente, lo cual tampoco mejora con los diálogos, que son casi siempre forzados y poco creíbles.

Algunos de los climas en la película están bien logrados, pero la banda de sonido constantemente parece interrumpirlos y en lugar de confiar en una imagen o el mismo sonido del campo, sobrecarga el film con música que pretende generar una tensión innecesaria y que le termina jugando en contra.

Lo mismo puede decirse de la fotografía. Donde podría haber un campo desierto iluminado por la luna, aparecen figuras humanas vistiendo trajes y máscaras que evocan más un clásico film slasher de Hollywood que el clima de suspenso realista que esta producción podría utilizar más provechosamente.

Puntuación: 1.5 de 5.

Respira desaprovecha una temática en boga y transforma una película con potencial en un producto un tanto insípido que no llega a la denuncia social que pretende ni al clima necesario para dejar en el espectador la sensación de haber visto una película digna de recomendar.

Publicado por

Daniel Lighterman

Técnico Director de cine y video, de profesión montajista y docente de medios audiovisuales. Cinéfilo ecléctico si los hay. Desde cine Surcoreano hasta aliens que explotan cosas, veo todo lo que puedo. Marcado a fuego por Café de Flore (Jean-Marc Vallée, 2011), Moulin Rouge (Baz Luhrmann, 2001) y Tiburón (Steven Spielberg, 1975).

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