Lo intangible de Matilde Michanie

García Curten, quien vive en aparente reclusión en San Pedro, abre las puertas de su casa museo para que Marcos pueda palpar su obra mientras charla íntimamente con él.

La obra de García Curten es la definición del arte expresionista. Sus dibujos y esculturas son perturbadores e hipnóticos, y no alcanza la mirada para recorrerlos. Para aquellos que alguna vez pudimos ver sus obras personalmente, inabarcables es la palabra que mejor las definiría.

El documental arranca recorriendo minuciosamente las esculturas, presentando a esos personajes monstruosos creados en base a descartes para, inmediatamente después, abandonarlos e ir al encuentro de Marcos, escritor y licenciado en artes visuales que va en búsqueda de este artista sobre el cual quiere escribir un libro. García Curten, presentado como un ermitaño minutos antes, arranca entonces un relato de sus comienzos como artista plástico y, contra todo pronóstico, se abre de lleno a contar una historia que lo marcó como persona y moldeó como artista.

Queda claro de su relato que aquello que lo vuelve único no estuvo ahí sin embargo, la semilla de su arte estuvo siempre dentro de su ser y sólo necesitaba despojarse del preconcepto de lo que el arte significa y abrirse paso. Sus dibujos y pinturas, que van desde la pintura elaborada a bocetos en lápiz sobre papel, son conmovedores, impresionan al espectador y no se vuelven nunca repetitivos. Pero son sus esculturas, sin duda, las que se llevan toda la atención.

Hechas a partir de basura que encuentra en la calle, trozos de madera, partes de muebles rotos, sus esculturas adquieren formas igualmente pesadillescas y fascinantes, que son imposibles de abarcar por el ojo humano (ya lo son en persona, mucho más en un film), pero que se vuelven interesantes de recorrer a través de la mirada fascinada de Marcos y el amor que por ellas siente su autor.

Puntuación: 3.5 de 5.

Lo intangible es un interesante documental que nos permite recorrer la obra y el artista, atravesado al mismo tiempo por mucho amor y una muy alta carga de objetividad, esto último probablemente resta en lugar de sumar porque si hay algo con lo que el espectador queda embebido después de ver el film es justamente una gran carga afectiva por esas obras que pujan por encontrar su público pero, como bien explica su autor, no desde lo comercial, sino desde lo estético.

Publicado por

Daniel Lighterman

Técnico Director de cine y video, de profesión montajista y docente de medios audiovisuales. Cinéfilo ecléctico si los hay. Desde cine Surcoreano hasta aliens que explotan cosas, veo todo lo que puedo. Marcado a fuego por Café de Flore (Jean-Marc Vallée, 2011), Moulin Rouge (Baz Luhrmann, 2001) y Tiburón (Steven Spielberg, 1975).

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